Los gobernadores radicales embistieron también ayer contra el gobierno -que es el de ellos-, haciéndolo responsable de la equívoca redacción del borrador del documento con el nuevo pacto por la coparticipación federal y las deudas provinciales. Y que además no toma en serio las advertencias hechas en torno a la renegociación de las deudas que mantienen las provincias con los bancos privados.
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Los aliancistas mantuvieron un nuevo encuentro ayer por la mañana con Chrystian Colombo y le enrostraron a éste los recelos que les genera la actitud del gobierno. En realidad, los dardos fueron dirigidos a Domingo Cavallo y a sus operadores presentes, Jorge Baldrich y Hugo Garnero. Además se negaron a hablar públicamente de un acuerdo con el gobierno si no lo hacen también y al mismo tiempo los mandatarios peronistas, definición que se analizó más tarde en el CFI.
Fue evidente la formación de tres frentes diferenciados ante la propuesta del gobierno hecha en el borrador elaborado entre el domingo y el lunes pasado. Por un lado, el rionegrino Pablo Verani y el correntino adoptivo Néstor Aguad, dispuestos a firmarlo sin mayores objeciones. El chaqueño Angel Rozas que, aunque con fuertes críticas, lo haría también «porque si no, me ahogan; no respiro», pareció disculparse. Y por último, los que se niegan a firmar, como el mendocino Roberto Iglesias, inexplicable en su actitud porque tiene problemas, y el sanjuanino Alfredo Avelín, que no para de despotricar contra «el modelo» que a su juicio encarna Cavallo.
Los gobernadores radicales, después de reunirse ayer por la mañana con Colombo, afirmaron públicamente que no se había llegado a un acuerdo. Iglesias fue quien aclaró que «no hay un acuerdo» entre las provincias y el gobierno, al tiempo que estimó que las decisiones las adoptarán «en conjunto» todos los mandatarios. «Estamos mejor de lo que estábamos, pero no hemos arribado a un acuerdo», indicó Iglesias en declaraciones hechas en la Casa Rosada. No dio precisiones sobre el diálogo, aunque admitió que se analizó qué tasa deberían pagar las provincias en una eventual reprogramación de sus deudas. Este seguía siendo ayer el eje del conflicto entre unos y otros. Que además sigue demorando el anuncio de un nuevo paquete de medidas económicas por parte del gobierno.
Similares fueron las opiniones públicas recogidas en otros actores, como Rozas, y la representación del Ministerio de Economía, Jorge Baldrich y Hugo Garnero. Del lado del mandatario chaqueño, las conclusiones no podían ser más gráficas, al tiempo que cargó sobre Cavallo: «En el tema de la reprogramación con los bancos, el gobierno improvisa». Y se agregó: «Lo que está en discusión es toda la estructura de la reformulación de las deudas provinciales, que hasta ahora es sólo una promesa de gestión, no hay nada concreto». Aludieron así a la meneada rebaja de intereses a 7 por ciento, que sigue sin estar cerrada con los bancos privados por parte de Economía y el Banco Central. Baldrich y Garnero, mudos. Ya habían ensayado el lunes una carga sobre los gobernadores a propósito del «miedo» que generaban en los bancos acreedores las presentaciones hechas ante la Corte Suprema de Justicia.
Los aliancistas -tal como más tarde lo hicieron los del PJ mientras almorzaban en la casa de Córdoba- cargaron sobre Baldrich y Horacio Liendo, atribuyendo al primero haber volcado en forma equívoca, al borrador del documento conformado el domingo por la noche, el resultado de la negociación con Colombo.
Del lado de Economía, curiosamente, se admitió que los gobernadores están «escaldados». Señalaron que durante el encuentro de ayer por la mañana en la Casa Rosada resultó admisible «el recelo de los gobernadores aliancistas por los incumplimientos». Se recordó que en lo que va de la gestión de Fernando de la Rúa, «llevamos ya cuatro pactos en menos de dos años que no se han cumplido». Se señaló, además, que acordar con los mandatarios de 24 distritos requiere un poder político que hoy no tiene ni el gobierno ni menos aún Cavallo.
La reunión de Colombo con los aliancistas fue apacible, «sin agresiones» confiaron, se tomó café y agua mineral, y de ambas partes se expresó la intención de firmar el acuerdo ayer mismo. Sin embargo Iglesias, cuando salió, trasladó la solución para mañana. ¿Por qué adentro una postura y afuera, para la prensa, otra?, se preguntó. «Porque los radicales no quieren aparecer forzando la firma del acuerdo mientras piensan en los otros (por los 14 peronistas), que demoran la respuesta con el acento puesto en la negociación con los bancos», se escuchó decir a los escuderos de Cavallo, descifrando la actitud política de los aliancistas.
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