19 de febrero 2004 - 00:00

Reveló ayer el gobierno cuánto cobrarán bancos por renegociar la deuda

Los seis bancos que participarán en la reestructuración de la deuda cobrarán una comisión de u$s 178 millones como techo, según lo estimado ayer por el ministro de Economía, Roberto Lavagna. Un dato novedoso del acuerdo es que las entidades recibirán un ingreso mayor al pautado si consiguen superar 66% de renegociación de la deuda que hoy está en default.

Los tres extranjeros, eso sí, se llevarán una tajada mayor que las tres entidades nacionales que participen de la operatoria.

Es imposible determinar cuál será la cifra exacta que le costará al Estado la renegociación. Ocurre que cuanto mayor sea la aceptación de la oferta que efectúe el gobierno también crecerá el monto de las comisiones que recibirán las entidades, que cobrarán en relación con los bonos que terminan colocando.

Los bancos percibirán de acuerdo a tres conceptos: honorarios, comisión por la reestructuración y un «success fee» (tasa de éxito), o sea un monto que estará en relación con el nivel de aceptaciones que obtengan en la colocación. Esto último es lo más novedoso, ya que las entidades tendrán un premio (mayor comisión) si consiguen renegociar por lo menos dos tercios (u$s 68.000 millones) de la deuda en default.

•Expositores

Los detalles técnicos sobre cómo se avanzará con la renegociación de la deuda corrieron ayer por cuenta del propio Lavagna, el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, y su segundo Sebastián Palla. Expusieron ante los titulares de las distintas bancadas del Congreso (ver pág. 3) durante poco más de una hora, en la que también contestaron una serie de preguntas con respecto al proceso que se avecina, aunque no arriesgaron fechas en relación con la salida del default.

Si bien los funcionarios no hablaron explícitamente de una deducción nominal de 75%, ante la consulta de los legisladores explicaron que «ése es el promedio de quita considerando los tres bonos que se emitirán».
En ese sentido, recordó que los bonos a la Par (es decir sin quita de capital pero con largos plazos de repago) serán de colocación limitada. Además, habrá un título con descuento (pero menor plazo y mayor tasa) y otro capitalizable, mientras que un cuarto ajustará los pagos según la evolución del PBI.

Según detallaron,
para Unión de Bancos Suizos (UBS), Merrill Lynch y Barclays, la comisión será de 0,25% del monto de la deuda que consigan reestructurar que se acercará a 0,30% si consiguen aceptación masiva. Para las instituciones locales (Nación, Francés y Galicia) corresponderá 0,12%, que se elevará a 0,15% superando los dos tercios de reestructuración concretada.

Lavagna presentó la información con una clara intención:
contrastarla con lo pagado en el megacanje que llevó adelante Domingo Cavallo en 2001. En esa operación las instituciones se llevaron u$s 150 millones, claro que por un monto que ascendía a u$s 30.000 millones, la tercera parte de lo que se busca reestructurar ahora. De todas formas, los bancos que participaron sólo cobraron la primera cuota de ese dinero, ya que tras el default el gobierno de Eduardo Duhalde decidió no pagar las dos cuotas restantes. En aquella operación de mayo de 2001, la comisión ascendió a 0,50% (ver cuadro con otras comisiones pagadas en reestructuraciones de deuda).

•Exclusión

Los cálculos del Palacio de Hacienda se hicieron sobre la base de una deuda a reestructurar de u$s 68.000 millones, que justamente representa 66% de los bonos en default. Ocurre que un porcentaje de la deuda será canjeada directamente por el Palacio de Hacienda, mientras que un porcentaje directamente no aceptaría los términos de la reestructuración.

Tal como adelantó
Ambito Financiero el jueves pasado, los bancos locales fueron excluidos de la renegociación con los inversores institucionales. Es el caso de AFJP, compañías de seguros y fondos comunes de inversión, que directamente serán encarados por la Secretaría de Finanzas que dirige Guillermo Nielsen. Se trata de unos u$s 18.000 millones.

Las entidades locales se concentrarán en la renegociación con los tenedores minoristas, que tienen u$s 13.000 millones en bonos.

Nielsen aclaró que «no habrátrato discriminatorio para los distintos tipos de deudores», aunque recalcó que «algunas propuestas pueden no ser interesantes para los inversores extranjeros, pero sí para los locales».
Como ejemplo, mencionó la emisión de bonos en pesos atados por el CER, que serían un instrumento que tendría alta aceptación por ejemplo entre las compañías de seguros y, parcialmente, entre los fondos de pensión.

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