El termómetro de la salud financiera

Economía

Así como se toma la fiebre a los ciudadanos en cada colectivo, hospital y aeropuerto para ver si presentan síntomas relacionados con la enfermedad, en economía se utiliza el termómetro del riesgo país. Hoy se encuentra próximo a los 4.500 puntos básicos.

En días donde reina el miedo y la incertidumbre, las economías mundiales no están exentas de cualquier tipo de shock exógeno. Y la Argentina está expuesta a una mayor vulnerabilidad que puede resumirse en una célebre frase: “Cuando el mundo estornuda, la Argentina se engripa”. Es una claro ejemplo de algo que hoy en día está muy latente. Los países no solo estornudan, sino que cayeron en un contagio masivo que tarde o temprano generará un brote exponencial en el país. Salvo que se tomen los recaudos necesarios para aplanar la curva de infectados.

Así como se toma la fiebre a los ciudadanos en cada colectivo, hospital y aeropuerto para ver si presentan síntomas relacionados con la enfermedad, en economía se utiliza el termómetro del riesgo país. ¿Para qué? Se busca evaluar las condiciones de financiamiento y acceso a mercados de los países. Es decir entender el nivel de confianza que genera la Argentina hacia el resto del mundo para poder financiarse y a que tasa. En momentos de crisis globales, la alta volatilidad se refleja en los números.

El riesgo país argentino se encuentra próximo a los 4.500 puntos básicos. Un aumento del 25% con respecto a la semana pasada. Esto provocó una caída fuerte de los precios de los bonos. Como trasfondo se evidencia una ralentización del proceso de reestructuración de deuda y un posible debilitamiento en las propuestas a presentar por el ministro Martín Guzmán.

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Ya de por si el riesgo país se encontraba elevado cuando empezó el 2020 alcanzando los 1825 pb. Dicho número sufrió un aumento del 100% en el acumulado de enero a marzo. Para tener una referencia, en el nivel más bajo del gobierno de Macri en octubre del 2017 había alcanzado los 354 puntos.

En retrospectiva, para evaluar en términos relativos como se encuentra el valor actual, en agosto del 2002 en la severa crisis de convertibilidad, el indicador alcanzo los 6700 pb. Por otra parte, en la crisis del 2008 de las hipotecas en Estados Unidos llegó a los 1800 puntos. Si de magnitudes se habla, el valor va camino a superar un máximo histórico. A nivel global, invertir en bonos no es una buena opción. Esto provoca inconvenientes a los estados y empresas para apalancarse.

Los mercados financieros en todo el mundo están siendo castigados. Es un círculo vicioso que genera descapitalización de las empresas, menor financiamiento y posible recesión que a diferencia de la crisis del 2008 que afectó al sistema financiero aquí el impacto recaerá sobre la economía real.

La Argentina tiene un riesgo relativo muy superior a países de la región. El déficit fiscal, inestabilidad política, endeudamiento externo más allá de las posibilidades, alta inflación son factores que deterioran el desempeño local.

Se verá una contracción en los mercados por la incertidumbre y la aversión al riesgo global. Se prioriza la liquidez y la minimización de riesgo. Hay retracción de flujos de capitales a activos de refugio.

Dado que el riesgo país es la diferencia entre el rendimiento de un bono del Tesoro local a diez años y uno similar de Estados Unidos, la performance del bono “sin riesgo” americano el pasado 7 de marzo de 2020 toco un mínimo histórico de 0,50%. Luego tuvo un rebote y actualmente cotiza a 1,228%. Los inversores evalúan las medidas de bancos centrales y del gobierno del presidente Donald Trump en respuesta a la emergencia sanitaria para apuntalar la economía. El efecto dominio de las crisis genera turbulencias macroeconómicas y financieras, a la espera de las medias de los gobiernos y el avance de la pandemia.

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