20 de agosto 2001 - 00:00

Rigen desde esta semana doce planes reactivantes

Tres meses y medio después de haberlos lanzado oficialmente, el gobierno podrá decir finalmente que esta semana los planes reactivantes serán una realidad. El miércoles, la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) hará pública la Resolución General 1.069, por la cual las empresas que ingresan dentro de este régimen podrán descontar el costo de las contribuciones patronales del pago del Impuesto al Valor Agregado (IVA), con lo que ya en agosto se podría efectivizar este descuento. Con esto el organismo recaudador termina de reglamentar los mecanismos para operar con los beneficios de los planes reactivantes, oficialmente conocidos como Convenios para Mejorar la Competitividad y la Generación de Empleo. Ahora hay 12 sectores que en teoría podrían tener ventajas competitivas a partir de políticas activas concretas. Los 12 sectores industriales que ya podrán operar con las mejoras son los metalúrgicos y bienes de capital, automóviles, textiles y calzados, carne, madera y muebles, plásticos, celulosa y papel, peras y manzanas, arroz, algodón, yerbateros y cítricos.A éstos se sumarán en los próximos dos meses la construcción, el turismo, los gráficos, la informática y telecomunicaciones. Este inicio de los planes reactivantes no es una novedad menor. Se trata de la principal idea de Domingo Cavallo de su segunda gestión al frente de la cartera de Hacienda para reactivar la economía real. Incluso el lanzamiento oficial de estos planes coincidió con la semana de la oficialización del megacanje. El jueves 3 de mayo de este año, en un acto en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno, Fernando de la Rúa, Domingo Cavallo, Patricia Bullrich y Chrystian Colombo invitaron a todos los empresarios vinculados con el sector metalúrgico y llamaron también al legendario Lorenzo Miguel para que participe y bendiga el acto.

El viernes 4, Cavallo y el secretario de Financiamiento, desde el Ministerio de Economía y a través de una teleconferencia hacia Wall Steet, explicaban el mecanismo del megacanje, por el cual en teoría la Argentina dejaba de tener problemas financieros por cinco años. Los dos anuncios, los planes reactivantes y el megacanje eran la fórmula de Cavallo para salir de la recesión y escaparle definitivamente al fantasma de la crisis.

Por ahora los sectores beneficiados con los planes de competitividad no mostraron mayores reacciones. Según los últimos datos del jueves de la semana pasada sobre la evolución del Estimador Mensual Industrial (EMI) de julio pasado (que bajó en general 4,1% en un año), desde abril hasta julio los rubros favorecidos no aumentaron ni su producción ni su optimismo, además de crecer sus niveles de stocks y de capacidad instalada.

Para el EMI, la metalúrgica y metalmecánica, los primeros sectores beneficiados mostraron entre abril y julio una caída en sus niveles de producción de 12%. Los textiles y el calzados perdieron 4%, mientras que la producción de automóviles cayó 18% y los alimentos 6%. Sólo verificaron un incremento en sus niveles de producción la fabricación de papel y pasta celulósica, que incrementaron 0,5% su ritmo de actividad.

Baja

En cuanto a los datos de la Encuesta Cualitativa Mensual (ECM), que también prepara el INDEC, los empresarios creen en 26% que habrá una baja en la demanda de sus productos, mientras que sólo 12% piensa que sus stocks bajarán y 28% considera que su capacidad instalada está siendo utilizada por debajo de sus posibilidades.

Según
Abel Viglione, de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), «por ahora los planes de competitividad caen en el vacío». Según el economista, que dentro de FIEL se dedica a seguir de cerca la evolución de los diferentes sectores industriales, los regímenes tienen de positivo que «hoy les posibilitarían a las empresas beneficiadas la alternativa de no expulsar personal por la rebaja en los costos laborales al poder descargar las contribuciones patronales del IVA». Sin embargo, aclara que el resto de los beneficios no aportaría mejoras en el corto plazo para la producción industrial, ya que «los sectores favorecidos tienen en su mayoría un uso de su capacidad instalada por debajo de sus posibilidades, con lo cual falta mucho para que vuelvan a invertir». Además, dice Viglione, si bien en las encuestas «hay optimismo en sectores como el textil, en general la demanda interna no parece reaccionar, con lo cual no hay mayores expectativas para que se puedan colocar los productos que fabrican los rubros beneficiados con estos planes».

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