23 de marzo 2001 - 00:00

Rockefeller y Rhodes le prometieron a Cavallo ayuda financiera extra

Un Domingo Cavallo más desarrollista y menos liberal logró ayer un apoyo importante para su plan de competitividad desde donde más lo esperaba: la reunión en Buenos Aires de la Americas Society, entidad que agrupa a aproximadamente 100 banqueros, financistas y economistas del continente. En el primer piso del hotel Hyatt, con un clima de cierto nerviosismo por la anticipación de la complicada jornada financiera que se avecinaba y con un Cavallo verborrágico y confiado como siempre, William Rhodes (Citicorp), David Rockefeller (ex Chase Manhattan) y David Mulford (Crédit Suisse First Boston), entre otros, le dieron el aval a su nuevo plan y le auguraron «el mayor de los éxitos», con un bonus extra. Los banqueros, sin especificar ni cómo ni cuánto ni cuándo, le prometieron a Cavallo que harán todo lo posible para tramitar la ayuda financiera extra que necesita el país. Sólo transmitieron una condición, que a esta altura es decididamente un grito de los mercados: que se concrete de una manera sólida y confiable el apoyo político necesario del gobierno, de la UCR y del Frepaso, del PJ, o de quien sea. «Necesitamos previsibilidad política primero, el resto puede negociarse», fue el diagnóstico de Mulford. El mismo, el lunes a la noche en Santiago de Chile, en la fiesta organizada por su banco dentro de la reunión del BID, había inaugurado la velada con un simpático «Don't cry for me Argentina, tonight», antes de dar entrada a los Gypsi Kings y su «María Dolores».

El apoyo que Cavallo consiguió en el Hyatt es para él un aval muy particular y emotivo. De alguna manera hoy la Americas Society es para el ministro lo que en los albores del gobierno de Carlos Menem fue la Fundación Mediterránea. Esa sociedad fue, entre otras entidades internacionales, la que recibió a Cavallo y lo hizo circular por el mundo como experto cuando el ahora nuevamente ministro dejó el cargo en el gobierno anterior y volver a su profesión de economista-conferencista. Cavallo habló durante más de cuatro años por el globo recomendado por la Americas...

En un almuerzo en Nueva York organizado por la Society luego de las elecciones de octubre del '99, Cavallo les confió a los inversores que el gobierno de Fernando de la Rúa sería previsible y garantía de la convertibilidad. Luego volvió otras cuatro veces, ya con la Alianza gobernando y con la recesión resistiendo incólume.

Repetición

Al desayuno del Hyatt no sólo concurrieron los tres influyentes banqueros. También estuvieron varios argentinos, como la empresaria Amalia Lacroze de Fortabat,Arnaldo Musich (Techint), Carlos Fedrigotti (Citi-bank), José Rohm (Banco General de Negocios), Federico Zorraquín (Garovaglio y Zorraquín) y Eduardo Amadeo (del directorio de la Americas Foundation); además de los banqueros y empresarios visitantes Mimi Figueres (Banco Interamericano de Desarrollo), Susan Seagal (Chase Manhattan), Marifé Hernández (Communications Group) y Martha Musse (Tinker Fundation).

El listado lo completaba el embajador norteamericano Thomas McNamara, cansado de apoyar planes económicos con vehemencia y seguridad en su corta misión en la Argentina.

El mensaje de Cavallo fue una repetición de lo que el ministro estuvo anunciando en los últimos días. Comenzó con su visión de que busca reactivar el país, y no sólo solucionar el problema fiscal. Lógicamente los banqueros le recordaron inmediatamente que precisamente ese problema, el desvío extra por $ 2.000 millones de dólares que se perfila para fin de año, es lo que espanta a los inversores. Cavallo contraatacó asegurando que su plan apunta precisamente a reducir no 2.000 sino 3.000 millones de dólares.

Luego el ministro pasó a explicar el flamante impuesto de 6 por mil en las cuentas corrientes. Según su opinión, no se afectará a la seguridad jurídica ni tendrá un impacto impositivo sobre las empresas, ya que podrá ser descargado de IVA y Ganancias.
Explicó además que la lógica de la medida es contar con cash en el corto plazo y que estarán afectadas las cajas de ahorro, salvo las del plan sueldos. Volvió luego sobre el «hit» de la noche anterior, sobre que «si es necesario me instalaré todo el día en el Congreso para explicar el paquete» y aseguró que los «poderes especiales» son simplemente para sacar al país de la recesión y «estrictamente temporales».

Más adelante defendió al Mercosur como proyecto y analizó su intención de pedir un «waiver» industrial a Brasil.
Explicó su visión sobre la imposibilidad de lograr en algún momento del futuro que todo el continente pueda acordar algún tipo de arancel común global para todos los sectores y que hubiera sido preferible optar en su momento por un modelo similar al chileno. Luego se concentró sobre la necesidad de poder lograr un incremento del consumo interno más o menos rápido, para por lo menos crear la impresión de que el país está comenzando a moverse y dejó finalmente lugar, una hora y 10 minutos después de empezar a explicar sus planes, para las dudas de los presentes.

En general no hubo grandes cuestionamientos al plan, y desde ya ningún banquero protestó por el impuesto a las cuentas corrientes. Más bien se resaltó el nivel de optimismo que derrochó el ministro y
desde el Chase se cuestionaron algunas dificultades que tienen los banqueros para invertir en empresas de la «nueva economía». La promesa ministerial de ocuparse personalmente del tema dio por cerrado el desayuno.

Luego el propio
Rhodes prometió que personalmente él haría oficial y público el apoyo al Plan Cavallo. El momento elegido por el banquero fue notable. A la hora de haber abandonado el Hyatt, prácticamente todo el grupo de comensales, incluyendo a Cavallo, llegó hasta la Casa de Gobierno para reunirse en el Salón Norte con Fernando de la Rúa en nombre del «Americas Society». El jefe de Estado comenzó la reunión haciendo un panegírico general del capitalismo y de la importancia de las finanzas en el mundo moderno, cuando directamente Rhodes interrumpió el discurso para decir en un perfecto slang-argentinizado: «Señor Presidente, estamos muy de acuerdo con la designación de Cavallo».

La delegación de financistas continuará hoy con la rueda de reuniones. Esta vez le tocará el turno al canciller Adalberto Rodríguez Giavarini, que deberá explayarse sobre el capítulo Mercosur y la reunión del ALCA (Area de Libre Comercio de las Américas) que se realizará en abril en Québec, Canadá. Anoche el plenario de la entidad cenó con De la Rúa en el hotel Alvear de la Capital Federal.

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