Ruckauf hará ajuste pero sin despidos "masivos"
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Estaban el vicegobernador Felipe Solá, Jorge Sarghini de Economía, Aníbal Fernández de Trabajo, Julián Domínguez de Obras Públicas, Raúl Othacehé de Gobierno, Federico Scarabino de Producción y José Octavio Bordón de Educación.
Allí, se bosquejó la poda del gasto y se delinearon medidas específicas que se enmarcarán en una Reforma Integral del Estado bonaerense que estará coordinada por Bordón. A saber:
• Se aplicará un recorte en los viáticos y las horas extras de los empleados, ambos «sobresueldos en negro». Por un cálculo inicial esto implicaría una reducción de 20 millones de pesos mensuales.
• Parte (¿10 por ciento?) del medio aguinaldo de julio se pagaría en bonos o tickets. El ahorro sería de 25 millones. Y a partir del próximo mes, un porcentaje -entre 5 y 10 por ciento- de los salarios se abonaría del mismo modo. El ahorro sería de hasta 40 millones/mes.
• Los proveedores del Estado -que denuncian una deuda acumulada de 180 millones de pesos-comenzarán a cobrar en bonos. La entidad que nuclea a esos empresarios, FEMAPE, rechazó la medida y anunció que habrá desabastecimiento en hospitales y organismos públicos.
• Se cancelarán los contratos con terceros. El tijeretazo alcanzará los contratos de consultoría y asesoría externa, y los contratos políticos.
• Menos fuerte sonó, fuera del círculo reservado de Ruckauf, otra posibilidad: jubilar a la fuerza a los que tienen más de 55 años y 25 años de aportes que, en condición de pasivos, pasarán a cobrar 70 por ciento de su sueldo.
Antes, en el piso 19 del Banco Provincia en Capital Federal Ruckauf reunió al gabinete social para montar un esquema de prevención ante eventuales estallidos sociales.
El comando, que preside Solá e integran Ramón Verón de Seguridad, Ana Garelli del Consejo de Desarrollo Humano y Juan José Mussi de Salud, proyectó lo peor: el riesgo que hoy la provincia no tenga fondos para pagarle a los 220 mil docentes bonaerenses.
Aunque ese temor puntual se diluyó a mediatarde -cuando la Nación mandó los 150 millones comprometidos- un futuro recorte de sueldos agitará la amenaza.
De hecho, por la mañana, los estatales de ATE cortaron el acceso principal a La Plata cuando trascendió temprano que venían épocas de recortes salariales. Esa hoguera seguirá prendida.
En lo político, ayer los ruckaufistas nadaron en mar revuelto y, como nunca, maldijeron a Fernando de la Rúa y su equipo. No se salvó ni Domingo Cavallo a quien Ruckauf suele apañar.
«Están con la urna en la cabeza, pero se olvidan que si se incendia la provincia estalla el país» razonó, compilando a José Manuel de la Sota, un bonaerense.
Al margen la estrategia es mostrar que Ruckauf es un «buen piloto de tormentas», que sabrá domar la crisis de la provincia y contribuye a la gobernabilidad.
Un ministro muy cercano al gobernador la explicó: «No vamos a entrar en la guerra que propone la Nación para no alimentar la amenaza de «default» político que hay en el país». Pero también hubo algún «mea culpa» silencioso y aislado. Un funcionario repasó que «nos están haciendo pagar todas las torpezas que cometimos».




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