Dentro de unos 20 días, algunas cámaras empresarias y sindicatos que abrieron sus paritarias hace tres meses, comenzarán a mirar los números para tratar de actualizar los haberes de los trabajadores afectados por la inflación. Entre octubre y noviembre vencen la mayoría de las cláusulas de revisión y entonces pulsearán por aumentos de un lado, frente a incremento de costos por otro.
Cae la participación de los salarios en el costo de las empresas (que amplían rentabilidad)
Un estudio hecho sobre el balance de cuatro empresas industriales de primer nivel marca una baja en el último año del 17,8% al 16,7%. En 20 días se reabren paritarias debido a las cláusulas de revisión.
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En el gobierno, según pudo confirmar Ámbito, dieron por terminada la idea de avanzar con un bono o una suma fija por decreto, tal cual lo había sugerido el ministro de Economía, Sergio Massa, al asumir el cargo. Massa había dicho que iba a convocar a empresarios y representantes de trabajadores para ese acuerdo.
La cuestión es que la suma fija tuvo un alto rechazo en la Confederación General del Trabajo (CGT) porque tiende a achatar las escalas salariales, lo cual genera problemas para una futura negociación. Si la suma fija se incorpora luego al salario como un ítem remunerativo más, luego habría que fijar diferentes porcentajes de suba salariales para recomponer escalas. En algunos casos, el porcentaje a negociar en una reapertura de paritarias podría resultar hasta ridículo.
A los sindicatos no les va a costar mucho justificar un pedido de recomposición ante las empresas. Por caso, un estudio realizado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) sostiene que desde 2015 a la fecha el costo laboral viene perdiendo peso en la estructura de costos de un grupo de empresas de primer nivel. Y aún así, algunos datos del sector privado marcan que las empresas están planeando recomposiciones de ingresos bastante por debajo de los niveles de inflación.
El reporte del CEPA se basa en un seguimiento de los balances de Ledesma, Aluar, Molinos Río de la Plata y Arcor. “Se observa que el costo laboral ascendió en 2022 a 16,7%. Resulta evidente la tendencia a la baja de ese guarismo desde 2014/15 hasta la actualidad”, indica el informe.
El trabajo refleja que el costo laboral “se reduce a 16,7% en los últimos datos parciales que se conocieron en 2022 en relación al mismo período de 2021, donde el guarismo alcanza 17,8%”. El CEPA indica que en el caso de Ledesma, en 2014 representaban el 24,7%, mientras que ahora es del 21,1%. Para Arcor, en 2016 era el 25,7% del total y ahora es el 20,8%; Molinos baja del 20,9% al 13,5% desde el 2017, y Aluar pasó del 18,7% en 2014 al 11,5% en 2022.
El reporte del centro de estudios que dirige Hernán Letcher, hoy miembro del directorio de YPF, plantea una de las miradas del oficialismo respecto de la puja distributiva. Sostiene que mientras la participación de los salarios iba disminuyendo en el total de la estructura de costos de esas cuatro empresas, las ventas crecieron 7,5% por encima.
También explica que, si se consideran las cuatro empresas industriales seleccionadas, Ledesma, Aluar, Molinos Río de la Plata y Arcor, se observa que la rentabilidad (medida como resultado operativo sobre ventas) se incrementó de 9,1% a 12,5%. Al extender el mismo cálculo a La Anónima, Clarín, Ternium y Tecpetrol el costo laboral de 15,4% estimado para la medición de período parcial de 2021 se reduce a 15% en la medición del período parcial 2022 mientras que en relación a la variación de ventas, la situación mejora para las empresas en 1,5%.
La inflación viene carcomiendo el poder de compra de los salarios, según lo demuestran diferentes mediciones. El salario promedio del sector registrado de la economía alcanzó en julio los $148.811,85, una cifra que marca una caída del poder adquisitivo del 1,15% en los primeros siete meses del año. Solo en julio, el salario perdió 2,1 puntos frente a la inflación. El salario promedio creció 5,3% respecto de junio, mientras que el IPC que elabora el Indec, hizo lo propio el 7,4%.
A todo esto, las empresas plantean continuar negociando a la baja. Prevén otorgar este año un incremento del 71% en los haberes que perciben sus directivos que no están bajo convenio, lo que da una pauta general sobre el tema salarial. Un relevamiento realizado entre 473 firmas por la consultora de recursos humanos internacional Mercer, indica que las empresas trabajan con una hipótesis de inflación para este año del 70,6%. Para 2023 prevén otorgar un 60% de incremento, con un escenario de inflación que proyectan del 61,8%. El informe aclara que los datos para sus proyecciones presupuestarias se van ajustando a lo largo del año.




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