10 de abril 2008 - 00:00

Salen del letargo los Kirchner: habla Néstor y Cristina recibe al campo

Néstor y Cristina Kirchner, que son una misma persona en casa y para gobernar -como lo es todo matrimonio- intentan que el gobierno retome la iniciativa después del paro del campo, crisis que les robó la vanguardia en la agenda política, la calle y la hegemonía de los actos masivos. La Presidente recibirá mañana a los titulares de las cuatro principales entidades del sector, que amenazaron en las últimas horas con quebrar la tregua de 30 días que ellos habían establecido al levantar la medida. Con sólo eso lograron que se franqueasen las puertas de la Casa Rosada. Néstor Kirchner, por su lado, aparecerá hoy en un acto organizado por los intendentes peronistas de todo el país. El pretexto es escucharlo sobre la reorganización del Partido Justicialista, pero el santacruceño hablará de la crisis del campo, algo que un sector del oficialismo cree que rinde mucho para aglutinar a la propia tropa y enfrentarla con una fantasmal oligarquía que despierta ecos setentistas en los jóvenes viejos que gobiernan hoy el país.

El gobierno lanzó finalmente ayer la esperada convocatoria para iniciar un diálogo formal con el campo. Mañana al mediodía, en la Casa Rosada, la presidente Cristina de Kirchner recibirá a los titulares de las cuatro entidades rurales, en una jornada que abrirá las negociaciones luego de cumplido diez de los 30 días que el agro dio como tregua tras el lock out que se extendió durante tres semanas.

Desde el sector rural se encargaron de manifestar « satisfacción» por la concreción del llamado 24 horas después de la carta que las cuatro entidades le enviaron a Cristina solicitándole una audiencia «a la mayor brevedad posible». La amenaza que circulaba detrás de ese mesurado texto era la de una inminente reactivación de las protestas en rutas: los productores estaban volviendo a entrar en tensión por la demora de una respuesta oficial.

El secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, se encargó de la ronda de llamados. Sonaron los celulares de Eduardo Buzzi, titular de la Federación Agraria; y de sus pares de Coninagro, Fernando Gioino; Sociedad Rural, Luciano Miguens; y CRA, Mario Llambías. La invitación les llegó a los dirigentes justo en los momentos en que se disponían a participar de la Misa por la Patria que el Episcopado organizó ayer en la Iglesia Basílica de Luján y que, como se sabía, incluyó palabras del arzobispo Agustín Radrizzani con un llamado al gobierno para que abra el diálogo con el campo (ver aparte).

«Era lo que estábamos esperando, así que lo recibimos con expectativa», afirmó Buzzi, quien entiende que «se inicia un espacio de diálogo para definir una agenda de trabajo». «Es un buen gesto de la presidente de la Nación, algo que estaba siendo muy esperado por todo el país, por el pueblo», sostuvo.

  • Temas

  • Aún así, no hay garantías sobre el éxito que tendrá la reunión y los ruralistas son conscientes de la postura inflexible de la Presidente. En la Casa Rosada anticipan que se discutirán «cuestiones técnicas» sobre la ayuda a pequeños productores. En la mesa se sentarán Cristina, el jefe de Gabinete Alberto Fernández -verdadera cabeza oficial de la negociación-y el relegado secretario de Agricultura Javier de Urquiza. El ministro de Economía Martín Lousteau, en principio no será de la partida, ya que tiene pasajes con destino a Washington.

    Desde el gobierno se encargaron de no deja grietas para que el campo pueda aspirar a una modificación del régimen de retenciones, el cuál desde el 11 de marzo tiene esquema móvil e incluyó fuertes subas para las exportaciones de soja y girasol. De hecho, también hubo leves alzas para maíz y trigo, pese a que el día del criticado anuncio que verbalizó Lousteau el gobierno auspició que estos dos cultivos contarían con la ventaja de tributar menores derechos de exportación. Las alzas del precio internacional se encargaron de revertir el escenario.

    Se llega aquí al nudo de la cuestión, ya que una de las banderas de la protesta agrícola es volver el sistema de retenciones a la situación anterior al 11 de marzo. Esta exigencia intenta ser salvada por el Ejecutivo con la aplicación de reintegros vía depósito bancario a pequeños productores, un beneficio que -según se prometió-alcanzará a aquéllos que cosechan menos de 500 toneladas de soja o girasol, es decir, los que tienen hasta 150 hectáreas, propietarios con una facturación inferior a $420.000. El efecto debería ser una carga impositiva similar a la anterior a marzo.

    Aún así, persisten las dudas. «Queremos discutir planes a largo plazo no sólo para la carne y los granos, sino para el resto de la producción», anticipó al gobierno Gioino quien, al igual que Miguens, cultiva un perfil más dialoguista. Por su parte, el titular de la Sociedad Rural anticipó que pedirán que al menos «le quiten el carácter móvil» al sistema de retenciones.

  • Expectativa

    «Esperamos que los anuncios para devolver retenciones a los productores tengan más precisiones», puntualizó a su vez Buzzi. «¿De qué se está hablando cuando se dice pequeños productores?», preguntó el dirigente que aclaró que luego de la conversación con el gobierno, «los que decidirán son las bases».

    No queda un buen recuerdo del último encuentro entre el gobierno y las entidades. Aquel viernes 28 de marzo Alberto Fernández encabezó la gestión y Cristina sólo pasó fugazmente para «saludar». Cinco agotadoras horas sólo sirvieron en aquella ocasión para confirmar que no había coincidencias respecto del régimen de retenciones. Ante la continuidad de la protesta, el gobierno sólo destrabó el conflicto -que se encuentra «suspendido, no terminado», aclaran en el campo-al ofrecer ventajas para los pequeños productores, entre las que además se incluyen subsidios a fletes y un aumento del sistema de compensaciones para favorecer la producción ganadera y lechera.
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