14 de noviembre 2003 - 00:00

¿Salvar diarios?

Aparentemente, Diputados trató de salvar a los diarios, en aguda crisis en este momento -como el resto de los medios de difusión- por integrar el rubro productivo más afectado desde el estallido económico-social del país en diciembre de 2001. El proyecto, que pasó ahora a tratamiento del Senado, reduce el IVA de 21% a 10,5% sólo para publicidad en diarios.

Los diarios -siempre la principal y más seria base informativa de un país- son amados por los políticos cuando se van de la función pública, para que no los olviden en el llano. Y son odiados -salvo que se plieguen, desde ya- por los políticos cuando asumen como funcionarios porque serán su contrapoder. Por eso el proyecto que aprobó anoche Diputados lo envió el 23 de mayo, 48 horas antes de abandonar la Presidencia, Eduardo Duhalde. Y si lo sanciona el Senado le tocará a Néstor Kirchner, si no veta la ley, sobrellevarlo con críticas de medios algo más fuertes económicamente.

Esa reducción del IVA tiene un límite y es para diarios que no superen por publicidad (no por venta de ejemplares ni otros ingresos) 43 millones de pesos al «año calendario anterior» (esto deberá ser corregido por período anterior de balance anual o año fiscal, porque así afectaría a empresas de diarios que tienen balance con vencimiento distinto al 31 de diciembre).

Es un beneficio relativo, porque el IVA se cobra y se paga, y el que abona a su vez lo traslada.

Con ese tope de $ 43 millones anuales no se beneficiaria, por ejemplo, al diario «Clarín», pero sí a otros de Capital Federal y a muchos del interior del país.

Pero nadie cree en la Argentina que algo se mueva en el Congreso y sea impulsado por un político como Duhalde sin beneficiar al monopolio de Noble-Magnetto a cambio de un retorno (en difusión, desde ya). Por ejemplo, no entraría «Clarín» pero sí sus «diarios zonales» si los edita o transfiere a empresas subsidiarias. En diarios con grandes avisadores el IVA aplicado es fácil de trasladar. En diarios pequeños barriales bajar el costo a comercios chicos, generalmente consumidor final, es gravitante.

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