16 de septiembre 2008 - 00:00

Se anticipan nuevas tensiones en la región

De persistir la tendencia a la baja en el petróleo, puede impactar negativamente en la economía regional y también en el país. Mientras hace tres meses, Goldman Sachs auguró una cotización de u$s 150 como mínimo para fines de este año, ahora nadie sabe en qué valor se estabilizará el crudo, porque tampoco puede predecirse la profundidad de la crisis económicofinanciera a nivel global.

Puede pensarse que la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) bajaría las cuotas de producción para sostener una cotización de u$s 100 dólares por barril. Así quedó anticipado la semana pasada en Viena, cuando el representante de Venezuela, Rafael Ramírez, insistió en que el petróleo debe costar u$s 100, y al mismo tiempo la entidad resolvió acotar en 520.000 barriles la sobreproducción que Arabia Saudita venía entregando al mercado.

De todas formas, en momentos de crisis, hay mecanismos que no funcionan. Debe haber varios países de la OPEP que prefieran mantener su nivel de ingresos aun a costa de malvender el producto. Mantener un precio alto, con la economía mundial en recesión, también podría desalentar a los consumidores, que buscan bajar su nivel de endeudamiento y adoptar formas de vida más austeras por temor al futuro.

En la región, la situación también puede complicarse. Si el petróleo baja, también disminuye el precio que Bolivia vende a Brasil y a la Argentina, en razón de la fórmula que relaciona ambos productos. La crisis de Bolivia podría entonces acentuarse: menores ingresos y la política redistributiva de Evo Morales (que se apropió ya del impuesto a los hidrocarburos que percibían los departamentos gasíferos para pensiones a ancianos y niños) enardecerían más a los prefectos de la zona donde se encuentran las mayores reservas, que ya pidieron días atrás duplicar el valor de exportación.

Las perspectivas en Brasil tampoco son favorables. El presidente de Petrobras, José Sergio Gabrielli, admitió ayer que la explotación de las gigantescas reservas descubiertas por la empresa en los últimos meses en el Océano Atlántico supondrá también enormes desafíos tecnológicos y financiero. Dijo que aún no se puede calcular el costo que tendrá la explotación de las nuevas reservas, pero, a título de comparación, dijo que cada módulo productivo para extraer 150.000 barriles diarios exigirá una inversión de hasta 7.000 millones de dólares.

«Es sólo hacer un cálculo simple si tenemos en cuenta que necesitaremos de unos 40, 60 o 80 módulos de esos. Eso significa desembolsos enormes», afirmó Gabrielli. El costo de desarrollar los llamados yacimientos «pre sal» del mar brasileño a más de 3.000 metros de profundidad, ya se conocía antes, pero ahora cobra una nueva dimensión. y la pregunta es a qué precio del petróleo es rentable invertir en esas reservas.

En la Argentina, el impactomás negativo puede calcularse del lado de la exploración. Si con precios en alza y sin techo aparente, las inversiones en pozos de exploración fueron más que moderadas, ahora ya es difícil pensar que esa situación se va a revertir. Perforar un pozo de exploración en el mar, con escasa certeza de éxito, pasaría a ser una aventura para las empresas internacionales como Repsol, en peligro inminente de ser objeto de una OPA ( oferta pública de adquisición) o Petrobras que ya tiene hechos los descubrimientos en su país y sólo le falta encontrar el financiamiento y la oportunidad.

Por otra parte, hay cuencas del país, como la del golfo de San Jorge, que con precios bajos y costos altos, pueden incluso convertirse en poco atractivas hasta para extraer. En otras, como la cuenca marina austral, el desarrollo de las reservas se hace ya a paso lento porque faltan gasoductos para transportar el nuevo gas y por las retenciones a las exportaciones de petróleo.

  • Energía

    Desde el punto de vista de las cuentas externas, a menor precio de los hidrocarburos, menos es lo que recauda el Estado por las retenciones. Sin embargo, como el balance comercial energético tiene un saldo negativo para el país, hay que considerar que bajará el precio de las importaciones de electricidad, gasoil, fueloil y GNL que son sobre todo muy importantes en invierno.

    Otra ventaja es que se achica la brecha entre el precio local y el internacional de los combustibles, lo que debería desacelerar el reacomodamiento de los valores al público.

    Peor que nadie, en tanto, puede quedar Venezuela, con menores ingresos por las exportaciones de petróleo, a pocos meses de elecciones que pueden volver a ser desfavorables para Hugo Chávez, como sucedió con el plebiscito por la reelección.
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