Las negociaciones entre el gobierno y la empresa francesa Suez, concesionaria de Aguas Argentinas, se cortó definitivamente ayer y el miércoles próximo, cuando se reúnan los accionistas de la empresa, se podría anunciar el fin del contrato.
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La posibilidad de que la compañía realice un retiro prolijo de la concesión parece ya imposible. Luego de varias advertencias, el gobierno decidió ejecutar $ 38 millones de la garantía del contrato por multas adeudadas, que según trascendió, la empresa francesa reconstituyó inmediatamente para evitar constituir una causa de rescisión bajo su responsabilidad.
Los funcionarios de la concesionaria abandonaron el diálogo con el gobierno, que ya venía dándose con rispideces desde hacía semanas, principalmente entre su titular, Jean Louis Chaussade, y el ministro de Planificación, Julio de Vido, y funcionarios de su cartera. Lo que más preocupa a los franceses es que el episodio de la ejecución de la garantía afecte las negociaciones que tenían con los fondos Fintech y Latam Asset, que pretendían hacerse cargo del paquete accionario de Aguas Argentinas con el compromiso de desestimar el juicio en el CIADI una vez concretada la transacción.
En esa demanda Suez le reclama a la Argentina u$s 1.200 millones de indemnización por la ruptura del contrato original dado por la pesificación de las tarifas y la negativa de un ajuste posterior.
Pero la intención del gobierno sería la inversa. Primero Suez renuncia al juicio y después se autoriza la venta. Ante este choque de planes, lo que se espera es una reestatización del servicio de aguas similar a la que se llevó a cabo con el Correo Argentino. Es decir, que podría ser planteada como transitoria al principio sin descartar un carácter definitivo.
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