Se demora negociación con Bolivia por precio del gas
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Michelle Bachelet
«Lo que señaló el presidenteargentino es contundente y debe servir para que analicemos el tema», replicó, por su parte Soliz. El contrato de venta de gas vigente entre Bolivia y la Argentina desde 2004, firmado por Kirchner y su entonces colega boliviano, Carlos Mesa, establece que el gas no debe ser reexportado a Chile, a raíz del conflicto que separa a ambos países por la salida al mar de Bolivia.
Por su parte, Alvarado calificó al compromiso asumido por el ex presidente de su país como «una mentira del tamaño de don Carlos Mesa, porque él fue el que dijo eso». Sostuvo que en la industria energética «no es necesario que vaya la misma molécula de Bolivia a Chile».
«Evidentemente, estuvimos ayudando a la Argentina para que cumpla su compromiso de venta a Chile», indicó Alvarado y aseguró que la prueba se vio cuando Bolivia en abril suspendió por unos días su envío del producto a la Argentina, que a su vez disminuyó la exportación a Chile. Estas declaraciones sorprendieron en medios locales donde se creía posible que la relación entre la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, y Morales permitiera blanquear la situación, en el sentido de asumir que el gas boliviano ayuda a respetar los contratos con Chile.
Por otra parte, De Vido desmintió ayer de manera « contundente» un aumento de tarifas de gas en industrias y domicilios locales como consecuencia de la negociación de un precio más alto para el gas que se importa desde Bolivia.
«Bajo ningún concepto un acuerdo de precios sobre gas al que el gobierno argentino llegue con Bolivia tendrá impacto en las tarifas internas», dijo el funcionario.
La afirmación no se refiere a la información publicada ayer por este diario sobre aumento de tarifas para Gas Natural BAN, Edesur y Edenor que se autorizaría en las próximas semanas, antes del viaje de Kirchner a España el 21 de junio.
Estos ajustes fueron acordados con las privatizadas en julio del año pasado, pasaron por el Congreso, y en el caso de Gas Natural ya hay incluso un decreto con la aprobación definitiva, y resta sólo la resolución reglamentaria del organismo de control (Enargas). En los casos de Edenor y Edesur faltan los decretos del Poder Ejecutivo.
«El impacto cero está garantizado por el volumen de gas que importamos de Bolivia y porque nuestra prioridad es mantener la protección de los hogares argentinos y la competitividad de nuestra industria», sostuvo De Vido. Desde el viaje a Viena, el gobierno viene considerando que el gas procedente de Bolivia subirá en las próximas semanas de un precio actual de 3,30 dólares por millón de BTU (medida de unidad para el producto) a 5 dólares como mínimo.
También se habló de «efectoneutro» que se lograría trasladando a Chile el mayor costo del gas boliviano. La Argentina importa desde Bolivia unos 5 millones de metros cúbicos de gas por día en la actualidad y la cifra podría llegar hasta el tope de 7,7 millones en los días de mayor consumo del invierno.
En cambio, nuestro país exporta a Chile entre 16 y 20 millones de metros cúbicos por día. Según ya saben las petroleras, el gobierno repartirá el mayor costo de la importación de Bolivia entrelas exportadoras a Chile en forma proporcional al volumen enviado.
Sería una tasa variable porque dependerá de las cantidades que se importen y exporten, y tendrá en consecuencia un carácter distinto del de la retención a la exportación que hoy es de 20% para el gas natural.
El esquema presume que Chile aceptará un adicional en el precio porque, aun así, el valor del gas argentino le resultará más barato que las alternativas.
Con todo, hacia el futuro, si se presume que en 2009 la Argentina estaría necesitando importar hasta 20 millones de metros cúbicos desde Bolivia, la situación se complicaría, no sólo porque ya no se podrá exportar a Chile. También porque habrá que ver si en dos años el precio interno del gas, que hoy promedia u$s 1,40 por millón de BTU, puede alinearse con la pretensión de Bolivia de llegar a un precio regional de u$s 7.


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