Arreciaron malas nuevas por el rector del Norte, y esto dejó librado a que cada mercado inferior tratara de forjar su propia defensa. Y, en general, no privó la armonía en los descensos, mientras Buenos Aires registró en sus índices sismológicos que el terreno del Merval quiso anotarse en una suerte de pequeño «rebote», posteriormente diluido. Partiendo de los «562» puntos, consiguió ubicarse en los «567», para después reconocer al cierre y al mínimo del día, muy cerca uno del otro. Con negativo leve, de 0,56 por ciento, que fue algo mayor en el Burcap y 0,76 por ciento, la rueda se deslizó como por una rejilla y sin cambiar el fondo que prevalece, en una semana cargada de tensiones. Si algo podía llegar a aportar, como algún entendimiento político en el PJ fracturado, esto también sumó otro lastre...
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Los precios no podían alcanzar meseta segura y el volumen trataba de colaborar, deteniendo los movimientos bajistas a favor de restar órdenes a las operaciones. Cumpliendo el papel ortodoxo de arrugarse ante una plaza en baja, no resultó suficiente esto y aunque solamente se trabajó con unos $ 17 millones para las acciones. Casi $ 21 millones en certificados, con casos particulares fuera de marco. Como los aumentos notorios en Renault y J. Minetti -de 4 por ciento y 5 por ciento- y con contrastes en las bajas, de 3 por ciento y 4 por ciento, en Bansud y la inmobiliaria IRSA. Febrero entró a hacer valer su historia de zona poco propicia, en nuestra plaza, y amenaza proseguir hoy con escasa base de órdenes y precios volátiles.
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