La evolución de la recaudación tributaria de agosto de 2003, que volverá a ser positiva con un crecimiento anual de aproximadamente 20%, mostrará sin embargo una realidad: los ingresos provenientes del impuesto al cheque (probablemente el más distorsivo de todo el sistema argentino) parecería haber llegado a un techo. Este mes por esta vía se estima que la recaudación estará nuevamente dentro de los 500 millones de pesos, con lo que se confirmará el estancamiento que muestra este tributo creado en abril del año pasado por el ministro de Economía de Fernando de la Rúa, Domingo Cavallo.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Esta situación se observa justo cuando dentro del Palacio de Hacienda que ahora maneja Roberto Lavagna, se analiza continuar con este impuesto durante todo 2004, según los primeros cálculos que se incluyen en el proyecto de presupuesto para el próximo año.
Según las proyecciones que maneja el Ministerio de Economía este mes se obtendrían de recaudación impositiva entre 5.700 y 5.800 millones de pesos, lo que implica un alza de 20% contra el mismo mes del año pasado; en sintonía con lo que se venía observando desde todo 2003. Pese a que no se llegarán a los 6.000 millones de pesos de los últimos tres meses, igualmente será un dato positivo. La caída estacional en la liquidación de exportaciones, que provocaría que por las retenciones se recauden este mes no más de 800 millones de pesos, y una cierta baja en los ingresos por el Impuesto al Valor Agregado (IVA); condicionaron la recaudación de este mes. Fuera de estos datos, los ingresos provenientes por el Impuesto a las Ganancias y por los derechos a las importaciones continuarán en sus niveles de los últimos meses, factores que sostendrán la recaudación. Sin embargo el dato preocupante, es que la evolución positiva que mostraron prácticamente todos los impuestos durante el último año (fundamentalmente Ganancias, IVA y Bienes Personales), no se verifica en el tributo a los débitos y créditos bancarios, que desde abril del año pasado se ubica (según la cantidad de días hábiles que tenga el mes) entre los 460 y 515 millones de pesos mensuales. Este nivel de recaudación no se condice con el crecimiento porcentual del resto de los tributos del sistema local. Mientras todos los capítulos muestran desde hace meses alzas de dos dígitos (en algunos casos como en Ganancias de más de 140%, fruto de la prohibición de aplicar los ajustes por inflación), en el caso del tributo a los débitos y créditos el alza no supera el dígito. Incluso en mayo pasado, cuando la recaudación tuvo un récord histórico de 7.150 millones de pesos, el resultado anual en este impuesto fue negativo (-2,5%).
Según fuentes del sistema financiero, este impuesto además atentaría contra el crecimiento de los depósitos en cuentas corrientes y las colocaciones a plazos; ya que con el actual nivel de interés, la permanencia de este impuesto (que tiene actual-mente una tasa de 6 por mil o 0,6%), provoca que la renta de optar por estas inversiones sea mínima. Para los analistas financieros, esto llevaría a que el público mantenga el efectivo u opte por comprar dólares antes de colocar plazos fijos.
Esta situación fue advertida el martes por el titular de la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA), Mario Vicens, durante su intervención en un seminario organizado por la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL). El representante de los bancos de capitales extranjeros afirmó que con el actual nivel del impuesto al cheque y de las tasas de interés «es un instrumento difícil de enfrentar».
Dejá tu comentario