21 de enero 2003 - 00:00

Se gana 2% más con el alquiler de bonos

Se gana 2% más con el alquiler de bonos





















La ausencia de crédito en el sistema financiero y la abultada cantidad de papeles como el BODEN, que hoy están inmovilizados en manos de pequeños ahorristas, está haciendo resurgir el alquiler de títulos públicos.

Fueron pocas las entidades que comenzaron a ofrecer esta variante para persuadir a los ahorristas de las virtudes de este producto
. Pero cada vez son más las que ofrecen a los clientes una tasa de 2% anual (a pagar en bonos) a cambio de la tenencia de sus BODEN por un lapso mínimo de 90 días.

Se trata de una estrategia que hasta el momento tuvo buena aceptación entre los ahorristas, por lo que no se descarta que en las próximas semanas se sumen aun más bancos. De hecho, el Bansud (grupo Macro) captó por este mecanismo u$s 62 millones en las últimas cuatro semanas, mientras que el Comafi arrimó a sus arcas casi u$s 10 millones en bonos.

¿Cuáles son los beneficios para las distintas partes? El ahorrista que dispone de un BODEN y no planea aplicarlo a un uso específico (por caso, si finalmente el gobierno reglamenta el pago de impuestos y deudas bancarias con estos títulos) ni estima venderlo en el mercado secundario en el mediano plazo, puede obtener un rendimiento (adicional al del bono) de 2% anual. En el caso del BODEN 2012, esta tasa no es despreciable, ya que inclusive es superior a 1,37% anual que devenga el bono por estar atado a la tasa Libor (tasa interbancaria de Londres).

•Diferencias

Del otro lado, los bancos al captar los BODEN hacen diferencias con la intermediación, ya que se los venden a empresas y a grandes clientes. «Son operaciones (estas últimas) por más de un 1 millón de dólares cada una», admitió una fuente bancaria. Buena parte de los demandantes de estos bonos la integran compañías exportadoras de cerealeras que utilizan los títulos para dejarlos como garantía de préstamos y de esta forma disminuir sensiblemente el costo de financiamiento. Adicionalmente, los títulos también se utilizan para realizar cauciones bursátiles por parte de los propios bancos y otras sociedades de Bolsa.

Inclusive hay quienes especulan con que la idea de alquilar bonos surge en parte ante la posibilidad de que el Banco Central finalmente dé el visto bueno acerca del «netting», es decir, la cancelación de redescuentos con bonos. Ello encontraría a las entidades con una abultada posición en BODEN para devolver al Central.

Con todo, la idea por detrás de estas operaciones es que el precio del BODEN va a caer durante el período del alquiler, generando una ganancia adicional en el momento de la recompra
. Precisamente ésa es la tendencia que se observó en los últimos meses. Por caso, a principios de diciembre el Boden 2012 llegó a cotizar a $ 174, pero ayer cerró a $ 146,8, lo que implica que en poco más de un mes y medio retrocedió 16%.

Por otra parte, el Comafi y el Bansud (grupo Macro) son las dos entidades que en setiembre del año pasado se repartieron el Scotiabank. A raíz de ello tomaron una cartera de clientes cargados de BODEN, dado que en su momento los ahorristas optaron, lógicamente, por tomar «riesgo soberano», los BODEN antes que la reprogramación en el banco canadiense.

Tras el primer canje de depósitos reprogramados (CEDRO) que hizo Roberto Lavagna por BODEN, concretado en julio del año pasado, surgieron tres series: 2005, 2007 y 2012. Este último es el título de mayor liquidez en el mercado. En total, hay emitidos 11.717 millones de dólares en BODEN 2012, de los cuales 62% para los bancos para resarcirlos por la pesificación asimétrica, y 38% está en manos de ahorristas particulares. Por ello, las operaciones bancarias con BODEN no son una novedad. De hecho, el Banco Río tiene en curso un canje de obligaciones negociables (que la entidad tiene problemas para pagar) por BODEN 2012, mientras que es altamente probable que el Hipotecario lance en breve una operación similar.

La operatoria de alquiler del BODEN es similar a la que se practicó a fines de la década de los ochenta y principios de los noventa con las distintas series de BONEX, títulos que surgieron como consecuencia del canje compulsivo de depósitos
. En aquella oportunidad, inicialmente se llegaron a pagar tasas de 20% anual por el alquiler de los bonos (acorde con la galopante inflación), pero con el correr de los años las tasas cedieron hasta ubicarse en torno a 3 por ciento anual en el año 1991.

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