8 de enero 2003 - 00:00

Se habla de presiones empresarias

La Comisión de Defensa de la Competencia tiene teóricamente 45 días para expedirse sobre una operación como la venta de 58% de PeCom Energía a Petrobrás, desde el momento en que las empresas presentan la documentación. Pero el proceso puede demorarse: cada vez que la comisión pide documentación adicional, el plazo vuelve a correr desde el momento en que se la entrega.

No obstante, en PeCom Energía confiaban, por lo menos hasta ayer, en que la aprobación se produciría a fines de febrero. «No existe una situación de monopolio o de posición dominante, por lo que estimamos que la aprobación saldrá a fines de febrero», dijo Mario Grandinetti, portavoz de PeCom.

En la práctica, la comisión podría demorar el trámite casi indefinidamente, pidiendo más documentación o informes técnicos. Tras las declaraciones de Duhalde de ayer, surgió la preocupación de que el expediente entre en un terreno incierto que podría hacer peligrar la operación, sujeta a que la aprobación esté lista a fines de octubre próximo.

También surgieron nuevamente especulaciones sobre grupos de capitales locales interesados en algunos de los negocios de PeCom que estarían presionando al gobierno para obtener activos que pasaron a Petrobrás, como Transener o TGS.


Si los activos que Petrobrás debería abandonar, por decisión de la Secretaría de Defensa de la Competencia, que depende del ministro de la Producción, Aníbal Fernández, son significativos, la operación tampoco se concretaría, según el acuerdo entre las partes.

Otro de los problemas es qué empresa de capital nacional tiene hoy recursos o capacidad de financiamiento para pagarle a la familia Pérez Companc el valor de esos activos. Según una versión casi descabellada, parte de ese financiamiento saldría del propio Estado nacional. ¿Fideicomiso que ayuda a prensa amiga?

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