Tomando energías del aquietarse vendedor de la rueda anterior, el mercado contaba con una cierta seguridad sobre lo que le «caería», una vez intentado otro rebote. El paso fue cauteloso, la plaza debió dejar de lado la suba vertical y también se encontró con un resabio vendedor, tras las primeras mejorías. Un valle que se fue salvando sin necesidad de mucho esfuerzo y un camino despejado, que resultó la clave para una recomposición que se justifica desde las bajas anteriores, no en función del respaldo en las órdenes, para sostener 2,4% de aumento en el panel de las líderes. El Merval tuvo mínimos que no perforaron pisos anteriores, con 1.132 puntos, y el máximo coincidió con el cierre: 1.157 puntos.
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Los negocios se asentaron en el lecho anterior, unos $ 40 millones de efectivo, con $ 8 millones en certificados, dejando pasar el mal momento al amparo de un marco más reducido y -por derivación-más posible de «gobernarse», con una cierta cantidad de órdenes bien ubicadas. Galicia y Acíndar aportaron 3% de mejora, siendo claves del índice por su ponderación, el máximo estuvo en Siderar con 4% y acompañó bien Tenaris con otro 3%. Desde el recurso de última instancia, que es colocar el volumen en dirección a los precios, la plaza parece estar más limpia, aunque no por ello más ordenada. Se deben esperar saltos de nota, en ambas direcciones, como secuela natural.
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