Con la fuerte caída que sufrió ayer el dólar, muchos exportadores terminaron de perder buena parte de la ventaja cambiaria que les había dejado en un comienzo la megadevaluación del peso. Al cierre de ayer, para los exportadores de productos primarios, que tienen los niveles de retenciones más altos, el dólar quedó apenas 30% por encima del dólar de la convertibilidad. A esto se agrega que con la guerra se combinaron aumentos de fletes y seguros que les aumentan los costos y afectan la rentabilidad que había ganado este sector. Ayer, el Banco Central liquidó a los exportadores sus divisas a $ 2,89 por dólar. Sin embargo, en la cuenta que hacen las empresas de este sector, a ese valor le restan el porcentaje que deben pagar de retenciones, que se ubica en 20% promedio. Descontando ese impuesto, el equivalente que les queda es un dólar a $ 2,31. Sin embargo, hay otro impacto que descontar: el aumento de los precios internos que impacta sobre los costos de estas empresas y sobre los cuales no se espera que bajen con la caída de la divisa. Desde la devaluación, los precios mayoristas acumulan un aumento de 119,8%, en tanto los minoristas crecieron 43,6%. Si se toma un promedio de ambos índices, el aumento de los precios se ubica en 81,7%. Así, si los exportadores restan el impacto de la suba de precios a este nuevo dólar que obtuvieron con la devaluación, les queda el equivalente a $ 1,27 por dólar de la convertibilidad ($ 1 = u$s 1). Ese es el valor que estimaban los empresarios del sector externo, que hoy por hoy reciben por cada dólar vendido al resto del mundo. Es decir, que el tipo de cambio es incluso más bajo que el dólar oficial de $ 1,4 que había anunciado Eduardo Duhalde apenas asumió al gobierno.
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Igualmente, hay que tener en cuenta que ésa es la devaluación que se reclamaba hacia fines de 2001: un dólar entre 1,2 peso y 1,4 peso. Elvio Baldinelli, vicepresidente de la Cámara de Exportadores de la Argentina (CERA), dijo, sin embargo, que a pesar de que esta caída «no es una buena noticia», no están pensando reclamarle al gobierno una baja en las retenciones y coincidió que cuando se pensó en mejorar las exportaciones a través del tipo de cambio, se estaba pensando en un aumento del dólar de 30%-40%.
Para los grandes exportadores las ventas siguen estando favorecidas por la devaluación, a pesarde las retenciones, de la baja del dólar, y a pesar de lo que consideran una suba temporaria (hasta que termine la guerra) en los seguros y fletes. Igualmente, entre las grandes empresas se generan algunas trabas porque los productores agropecuarios se «sientan» arriba de la cosecha y se niegan a vender a los exportadores los productos porque creen que el dólar no se va a sostener en los valores actuales. Algunas empresas se ven obligadas así a pagar precios mayores a los productores, para cumplir con los envíos pactados. Pero la mayor complicación se está viendo para las empresas que tenían intenciones de salir a vender al mundo. Con el tipo de cambio actual y las tasas de interés altísimas que tienen que pagar para conseguir crédito que les permita exportar, se vuelve más dificultoso y menos rentable abrir mercados afuera.
Ante esta perspectiva, el modelo de la Argentina proexportadora vuelve a quedar opacado. Sin embargo, hay que tener en cuenta que lo que sucedió ayer es simplemente un adelantamiento de lo que iba a pasar en el futuro: ya se descontaba que el tipo de cambio real iba a bajar, bien porque baje el dólar nominal o porque suban los precios. Eso vuelve a recordar a los exportadores que el problema para exportar no es el tipo de cambio, sino también el crédito escaso y caro que les impide competir con sus pares en el mundo.
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