Según el FMI, Argentina deberá hacer un ajuste y devaluar para poder volver a crecer
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Volviendo al informe, el relativo optimismo de los inversores parece "vinculado con el moderado endeudamiento externo del país y con la expectativa de que algunas de las políticas económicas más perturbadoras puedan ser relajadas después de las elecciones de octubre".
Otra nota positiva del trabajo del Fondo es que señala avances en el marco legal que han mejorado el clima de inversión para las compañías petroleras internacionales, dada la perspectiva del gran potencial energético del país.
De todas formas, evalúa que los adversos términos del intercambio -particularmente por la caída en las cotizaciones internacionales de la soja-, la débil actividad económica en Brasil y la revalorización del real han generado nuevos vientos desfavorables para el crecimiento de la economía argentina.
Aunque considera que los transtornos económicos locales no son tan extremos como los que sufre Venezuela, el Fondo afirma que la Argentina necesitará una mezcla de medidas similares al país bolivariano, con "políticas macroeconómicas más ajustadas, un tipo de cambio más débil (entiéndase devaluación) y menos distorsiones microeconómicas para sentar las bases para un retorno a la estabilidad y el crecimiento". De todos modos y ante la pregunta respecto de qué medidas debería tomar para corregir estos desajustes, el funcionario evitó responder amparándose que "al igual que con Venezuela no existe un vínculo permanente".
En otro orden, Werner indicó que "los tipos de cambio en la región se han depreciado de manera importante ajustándose a dos factores, la caída de los términos de intercambio, pero también a la apreciación del dólar". Agregó luego que "obviamente jugando el tipo de cambio un rol contracíclico importante para minimizar el efecto negativo de estos dos factores" y se preguntó si "la política fiscal puede jugar un rol contracíclico importante en la región".
En este sentido precisó que "la región tenía en promedio un superávit primario (antes de la crisis de 2008/9). Este superávit primario ha desaparecido y ahora tenemos ligeros déficits y la tendencia del gasto ha seguido creciendo en un Estado de estancamiento de los ingresos", aunque no hizo ninguna referencia en particular sobre la situación de la Argentina.
Respecto de la inflación, en el informe se vuelve a ratificar lo señalado en el Panorama Económico Mundial que en 2014 fue del 23,9% (muy lejos de la estimada por los privados que se ubicó superior al 35%). En tanto proyecta una desaceleración en la suba de los precios al consumidor del 20,5% tanto para 2015 como para 2016.
Asimismo, prevé un empeoramiento de la cuenta corriente del balance de pagos que tendría un desequilibrio equivalente al 1,7% del PBI en el año en curso y del 1,8% el próximo. El déficit fiscal primario (sin el pago de intereses de la deuda) es calculado en un 1,6% del PBI para el año en curso y el 1,4% para el próximo.ses para un retorno a la estabilidad y el crecimiento".
En el informe se estima que la inflación fue del 23,9% el año pasado y proyecta una desaceleración en la suba de los precios al consumidor del 20,5% tanto para 2015 como para 2016. Asimismo, prevé un empeoramiento de la cuenta corriente del balance de pagos que tendría un desequilibrio equivalente a 1,7% del PIB en el año en curso y de 1,8% el próximo. El déficit fiscal primario (sin el pago de intereses de la deuda) es calculado en 1,6% del PIB para el año en curso y 1,4% para el próximo.
• Desafíos
América Latina y el Caribe se enfrentan a unas perspectivas particularmente desafiantes, según el Fondo. La actividad económica regional se expandió a un ritmo del 1,3 por ciento en 2014, la menor tasa de crecimiento desde 2002 (con la excepción de la breve recesión registrada en 2009). Para el presente año, se proyecta que el crecimiento siga reduciéndose, hasta un nivel ligeramente inferior al 1 por ciento. Esto supone una corrección a la baja de más de un punto porcentual respecto de las proyecciones de octubre de 2014.
Las revisiones a la baja se concentran en América del Sur, donde el debilitamiento de los mercados mundiales de materias primas está afectando a la inversión empresarial y a la actividad económica en general. Los factores específicos de cada país, como la debilidad de la confianza del sector privado en Brasil o la persistente crisis económica que se está desarrollando en Venezuela, ensombrecen aún más las perspectivas, de acuerdo con la evaluación del organismo.
Al mismo tiempo, los vínculos comerciales con los Estados Unidos son relativamente modestos, lo que limita los efectos de derrame positivos provenientes del importante crecimiento que se proyecta para la economía norteamericana.




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