Será más amplia la investigación a Pou
Ayer se reunió por primera vez la comisión bicameral que deberá analizar la conducta de Pedro Pou como jefe del Banco Central. Los diputados y senadores no sólo se limitarán a analizar la conducta de Pou en el control de operaciones sospechadas de lavado de dinero: analizarán también las decisiones del Central en la liquidación de bancos y el poder de policía financiera. Algo peligroso: las deliberaciones serán cerradas, pero ya existe temor entre los bancos por lo frágil que puede resultar la reserva de cinco legisladores sobre los documentos que allí se estudien. No habrá definiciones hasta conocer el informe final de la comisión del Senado de EE.UU. sobre el lavado de dinero, lo que estirará inútilmente la incertidumbre.
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De todas formas, nadie negó ayer que el accionar de los legisladores estará limitado por la decisión política del gobierno de no enturbiar la situación del sector financiero, tal como pretenden José Luis Machinea y el propio De la Rúa. Además, no habrá ningún avance espectacular hasta que no se dé a publicidad el próximo 28 de febrero el informe completo sobre lavado en el Senado norteamericano.
El mecanismo de averiguaciones deberá culminar comprobando si las acciones del directorio del Central se encuadran dentro de alguna de las causales de remoción que establece la carta orgánica. Es decir, incumplimiento de los deberes, mala conducta o, eventualmente, alguna incompatibilidad para ejercer el cargo. Pero desde el comienzo se supo que no habrá lugar para inocencias: los integrantes de la novel comisión pidieron una recopilación de información parlamentaria sobre si el Central envió al Congreso los informes anuales a que obliga la carta orgánica o si visitó dos veces por año las comisiones de finanzas y economía de ambas Cámaras. Todo sabiendo de antemano que Pou nunca cumplió con esos requisitos. Acto seguido, ordenaron tomar nota del material que será requerido en la próxima reunión, es decir, el martes que viene:
Pidieron a la Justicia una lista de los procesos penales iniciados contra miembros del directorio del Central y su estado actual.
A la Cancillería se le solicitó que tramite una copia del informe que elabora la comisión del Senado de los Estados Unidos sobre lavado de dinero en el mundo. Esto reemplaza el viaje a Washington que había pedido un integrante de la comisión.
Se solicitó a la radical Elisa Carrió, al demócrata mendocino Gustavo Gutiérrez y al Procurador del Tesoro que aporten los elementos que tengan en su poder sobre la investigación de ilícitos relacionados con lavado de dinero.
Como garantía de todo el procedimiento, los legisladores se dieron ayer un reglamento. Allí se establece:
La documentación que se reciba va a ser clasificada en pública o secreta.
La comisión no tiene las facultades de una investigadora. Sólo habrá posibilidad de requerir informes.
Se aceptarán disidencias parciales o totales de los miembros a la hora de emitir el «consejo» al Presidente.
Las reuniones serán secretas.
Existirá un acta de cada reunión y habrá versión taquigráfica si lo decide el Presidente o si hay declaración de algún testigo. El taquígrafo que intervenga deberá prestar juramento de silencio.



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