Las diferencias entre los textiles brasileños y los argentinos amenazan en convertirse en una guerra abierta, con intervención de ambos gobiernos y hasta planteos ante la OMC (Organización Mundial del Comercio). En un comunicado difundido ayer por la Fundación Pro-Tejer (que intenta reunir a todos los sectores involucrados en la industria textil) se afirma que «la propuesta y las amenazas de la Asociación Brasileña de la Industria Textil (ABIT) merecen nuestro más profundo rechazo». Y desde el otro lado de la frontera, la edición on line del diario brasileño «Valor Económico» refleja también la preocupación del sector de ese país por la posibilidad de que la Argentina limite la entrada de productos brasileños al mercado local. En un artículo que titulan «La Argentina amenaza a Brasil con barreras burocráticas», el matutino financiero incluye declaraciones de Heitor Klein, presidente de la Asociación Brasileña de Industrias del Calzado, quien dice que «la amenaza argentina es una tentativa más de alterar el mercado e inhibir las compras de los importadores locales».
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El diario fundamenta la «amenaza» en declaraciones del secretario Martín Redrado, quien habría afirmado que «la Argentina ya esperó un tiempo prudencial para que los privados se pongan de acuerdo». Hablaba, sin dudas, del «pacto de caballeros» propuesto por Paulo Skaf, titular de la ABIT, quien a su vez amenazó con recurrir a la OMC en caso de que el gobierno de Buenos Aires imponga medidas unilaterales para limitar lo que los textiles argentinos califican de « invasión de productos brasileños a precio de dumping».
Según un comunicado distribuido ayer por Pro-Tejer, «el pacto de caballeros que propone Skaf para imponer sus condiciones y sus amenazas al gobierno argentino de que recurrirán a la ( Organización Mundial del Comercio) OMC si se llegaran a tomar medidas unilaterales para frenar la invasión de productos textiles brasileños a nuestro país, merecen nuestro profundo rechazo».
El rechazo de los textiles argentinos se basa en que la oferta de sus colegas brasileños se basa en partir -para las exportaciones hacia la Argentina-de las cifras registradas en 2003, año justamente en que los industriales locales se desgañitaron denunciando la « invasión».
• Recomendación
«Si se propone un acuerdo privado de caballeros no se puede calificar de la mejor oferta para comenzar a negociar los volúmenes de importaciones de 2003», dice el comunicado. «Aceptar como piso para el futuro comercial entre ambos países las exportaciones de textiles brasileños a la Argentina -incrementadas entre 2001 y 2003 en 34,6%- sería firmar nuestra propia acta de defunción como industriales y dejar en la calle a más de 450.000 personas», agrega el comunicado de la fundación que preside Aldo Karagozian. Después de recordar el incumplimiento de la tasa autoimpuesta en 42% en importación de calzado en 1999, la entidad «recomienda» a sus pares brasileños no recurrir a la OMC porque -afirman-«se encontraría con el rechazo de ese organismo al comprobar que su país incurrió en un desvío comercial textil de 34,6% a la Argentina.Y lo que es más grave, nos impondría la necesidad de denunciar los subsidios que Brasil les otorga a sus industriales que, por otro lado, los afectaría seriamente con el resto del mundo».
La pelea entre textiles argentinos y brasileños es histórica, e incluso dentro de las fronteras hay quien dice que el sector es inviable en la Argentina. Sin embargo, dicen los industriales, además de dar empleo a casi medio millón de personas, las condiciones internacionales favorecen hoy las exportaciones de indumentaria, cueros, calzado, etc. De todos modos, Brasil ya dejó entrever la contraamenaza: «Si ustedes nos ponen cupos a los textiles, nosotros pondremos cupos al petróleo, y les compraremos a Venezuela, a Arabia Saudí o a quien nos quiera vender». Desde ya, una amenaza de peso.
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