Una rueda que ya marcó un plano distinto en la disputa de las fuerzas del mercado aunó los dos indicadores en la misma dirección -en baja- y quedando perfilada la imagen de un «efecto fallo» que, velozmente, se agotó en sí mismo. Más allá del impacto del viernes, en volumen y cotizaciones, lo del lunes lució como más encalmado y frustrando nuevos avances, solamente sosteniendo una tónica de mejora que se fue debilitando. Y lo de ayer significó un planteo en un escenario mucho más precario en órdenes, donde la plaza ya desde sus comienzos fijó un escalón menos -cerca de 1%- para el Merval y, a partir de ello, solamente en una larga caminata horizontal que determinó el signo adverso, detrás de dos fechas positivas. Un Merval de 1.444, con 0,92% de diferencia adversa, halló al cierre de la rueda moviéndose con escasas convicciones.
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Entre las órdenes acumuladas el viernes -92 millones de pesos- y lo realizado en la víspera, se produce una brecha de nada menos que $ 40 millones restados al desarrollo.
Se concluyó con 52 millones de pesos para acciones, cerca de $ 10 millones en CEDEAR, y esto le restó toda posibilidad de reacción a la plaza, que aceptó mansamente la depresión de los índices. Sin existir oferta desmedida, se percibió el corte de la corriente compradora que así como estalló en entusiasmos, se agotó en sí misma.
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