Soja imparable: la cosecha se revaloriza u$s4.000 M

Economía

La oleaginosa ya cotiza en su mayor valor de los últimos seis años. Los analistas prevén que los precios se sostendrán y especulan con la continuación del rally alcista. Un combo ideal para la necesidad de divisas que tendrá la economía argentina de cara a 2021.

El precio de la soja en el mercado de Chicago parece no encontrar techo: ayer volvió a experimentar otra jornada de suba para cerrar a u$s431,3 la tonelada, mostrando un incremento de u$s1,5 respecto al cierre del martes. Para sorpresa del mercado, la oleaginosa puede convertirse en la carta salvadora para la economía argentina de cara al 2021.

Los números son más que contundentes: gracias a la suba de los precios FOB, principalmente de la soja, pero también de otros cultivos exportables, ingresarían al país alrededor de u$s4.000 millones adicionales. Hasta septiembre pasado, la cosecha de soja, maíz y trigo estaba valuada en alrededor de u$s25.000 millones y la recaudación fiscal en u$s12.000 millones, pero esos valores ya quedaron atrasados gracias al incremento en los precios.

En tanto, el incremento de los precios futuros de la soja también se reflejó para la mercadería disponible en el mercado local. Ayer se ofrecieron hasta u$s352 por tonelada, que se traduce en alrededor de $28.142, nuevamente valores totalmente impensados apenas dos meses atrás.

Mientras tanto y a pesar de los buenos precios que ofrece la industria exportadora, los productores locales continúan sin acelerar las ventas de la mercadería que aún conservan en sus silos. Según las estadísticas del Ministerio de Agricultura, hasta el 11 de noviembre pasado -últimos datos disponibles- restaban por venderse un total de 14,5 millones de toneladas y otros 6,47 millones de toneladas habían sido comercializados pero con precio a fijar.

La brecha entre el dólar oficial y el blue junto con las casi nulas herramientas financieras con las que cuentan los productores agropecuarios para no descapitalizarse son las razones principales de que las ventas de la oleaginosa no despeguen pese a la suba de precios y la baja de retenciones temporal que aún rige y en noviembre es de 31.5 versus los 33 puntos que se esperan en enero próximo. También hay otra cuestión clave no tan mencionada en el mercado: este año los agricultores pudieron acceder a créditos convenientes a tasas lógicas para financiar la campaña en marcha, cuando en años anteriores las tasas de los bancos rondaban al menos el 60% y bajo esa circunstancia debían indefectiblemente vender su cosecha para financiar las próximas labores en el campo.

Mientras tanto, el único y para nada menor inconveniente que presenta la actual campaña de soja, que en este momento se está sembrando, es la falta de precipitaciones. Todo depende del clima, porque en algunas zonas agrícolas todavía hace falta mayor humedad en los suelos para proceder con la implantación y además en el desarrollo del cultivo también será fundamental para su normal desarrollo.

Algunos analistas remarcan incluso que los menores rindes, producto de la falta de precipitaciones, serían compensados ampliamente por la suba de las cotizaciones, esta situación deriva además en que los productores encuentran actualmente quizás la mejor rentabilidad de los últimos tres años.

Finalmente, lo que se espera de ahora en más es que el rally alcista de la soja continúe en el mercado de Chicago, porque la demanda internacional -con China muy activa en las compras- sostiene las cotizaciones, pero además los stocks internacionales fueron calculados a la baja en el reciente informe del USDA que calentó el mercado.

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