Dentro de un contexto global negativo, el índice Merval de los papeles líderes de la Bolsa porteña retrocedió 0,81 por ciento a 3.150,34 puntos, el nivel más bajo desde mediados de noviembre del año pasado.
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Las razones de tamaña depresión, según los analistas, están basadas en la crisis de deuda en la Eurozona y ahora acrecentadas por los temores por un default griego, a lo que se agrega la desaceleración el crecimiento en los Estados Unidos.
Volvieron a conocerse débiles datos macro de los Estados Unidos, sobre todo del sector laboral, y adicionalmente Grecia quedó a la espera de un nuevo rescate por cerca de 90 mil millones de euros que serviría par evitar un default.
En Europa el desconcierto de los inversores se tradujo en un repliegue del 1,20 por ciento en el índice de acciones líderes Eurofirst, alcanzando su nivel más bajo en seis semanas. Más tarde Wall Street acompañó con una baja del 0,34 en el Dow Jones.
En la Bolsa porteña las caídas fueron casi generalizadas destacándose Molinos Río entre las dieciocho empresas del Merval, con un rojo del 4,34 por ciento. En orden de importancia le siguieron las acciones de los bancos Francés e Hipotecario al caer 3,57 y 2,79 por ciento, respectivamente.
Al término de las seis horas de rueda se contabilizaron negocios por 54,70 millones de pesos, una cifra inexpresiva que para los expertos se convierte en un claro limitante de toda posibilidad de recuperación con cierta consistencia.
Los bonos de la deuda lucieron esta vez menos vulnerables al escenario global y en el caso del Discount en pesos, el principal referente de los títulos del canje de la deuda, recuperó 1,50 por ciento.
Los cupones atados al crecimiento de la economía subieron 0,12 por ciento en pesos y entre las emisiones de mediana duración el Bogar 2018 remontó 1,29 por ciento.
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