14 de marzo 2001 - 00:00

Suba, pero no volvió la tranquilidad

Suba, pero no volvió la tranquilidad
La paliza que recibió el mercado el viernes y el lunes pasados fue tan dura que a pesar de la suba de 0,8% del promedio industrial, que cerró en 10.289,83 puntos, y la mucho más "significativa" de 4,75 por ciento que experimentó el NASDAQ, no hubo euforia. Cuando mucho, los más optimistas hablaron de una tímida suba, un término que habitualmente no se suele aplicar a mejoras como la vista ayer. Es que, a pesar de los resultados finales, las cosas tampoco fueron fáciles. Seis veces durante la rueda el Dow se hundió del lado negativo y otras tantas pasó del lado ganador. Cuando apenas faltaban 20 minutos para el cierre, y el mercado tecnológico se mostraba cómodo superando la "psicológica barrera" de los 2.000 puntos, una nueva ola de debilidad cundió por el mercado, deteniendo los corazones de muchos que veían azorados cómo el indicador del mercado electrónico comenzaba a retroceder nuevamente, 2.005, 2.003, 2.001, y a partir de ahí un último rebote que permitió que el cierre fuese en los 2.014,80 puntos, apenas 0,5 unidades debajo del máximo.

Otro factor que gustó ayer fue el volumen negociado, que llegó a las 1.360 millones de acciones para el NYSE superando lo negociado el lunes, aunque esto no ocurrió en el caso de las tecnológicas, con 6,5 millones de papeles menos que el día anterior. Salvo las empresas del grupo de transportes, es válido generalizar que ayer "subió todo". Claro que el motor del mercado estuvo concentrado en las grandes fabricantes de equipos de computación y las acciones de Internet, que treparon algo más de 7%. La rueda, más que como una jornada verdaderamente alcista, puede definirse como una en la que el mercado se lamió las heridas.

El mejor reflejo de esto estuvo en el juego de arbitrajes que se dio a lo largo del día, donde los inversores se desprendían de los papeles más resistentes a los malos tiempos (la baja de éstos explica las mermas del promedio industrial), al tiempo que se pasaban a los blue chips de la tecnología. Este juego de arbitrajes tuvo una dimensión extra, que se vio en el pase de fondos desde las Bolsas europeas a las norteamericanas, lo que de alguna manera explica la baja del euro a poco más de 91 centavos. ¿Para hoy? Sólo dudas.

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