Los granos registraron subas de hasta 7% en la recuperación más importante del año. Las alzas acumuladas en Chicago, plaza en donde se fijan precios en el mundo, y la expectativa de los exportadores por las medidas lanzadas por el gobierno confluyeron en mostrar un mercado entusiasmado, aunque con poca oferta. Pese a que las medidas generan cautela en los empresarios rurales, ya que a la suba del gasoil se suma un encarecimiento en algunos insumos importados, los productores comenzaron a retener mercadería ante la presunción de que los commodities deberían aumentar en el corto plazo. Esto porque el beneficio cambiario que obtendrán los exportadores, quienes movilizan colocaciones por u$s 7.000 millones anuales por ventas de cereales y oleaginosas. El repunte estuvo liderado por el maíz, aunque la suba de 6% en soja -el grano más importante para el país- genera entusiasmo, ya que 40% de la cosecha aún se encuentra en poder de los productores.
Los granos tuvieron la suba más importante del año ayer en la Argentina, con alzas de hasta 7,3 por ciento en maíz, 6,3 por ciento en soja y 4 por ciento en trigo. Este hecho fue analizado como la señal más importante que los exportadores de cereales y oleaginosas lanzaron al mercado como respuesta a las medidas anunciadas por Domingo Cavallo, que les mejoró el tipo de cambio para las ventas al exterior.
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Sin embargo, la impactante recuperación se debió a varios factores: la más importante fue la implantación de un nuevo cambio para la exportación que generó optimismo entre los operadores, quienes comenzaron a frenar la fijación de precios ante la presunción de que los productores retendrán mercadería. Pero no puede dejarse de lado las dos subas consecutivas en Chicago que, debido al feriado del lunes, impactaron recién ayer en la plaza local. De esta forma, los motivos de las subas estarían compartidos.
«Sobre una suba de u$s 9 en soja disponible u$s 4/t correspondieron al aumento registrado en el mercado estadounidense y u$s 5/t a la expectativa del nuevo paquete de medidas», indicaban algunos analistas. Otros advertían que «la situación no está muy clara en cuanto a la implementación de las medidas. La operatoria para beneficiarse con el dólar exportación no es muy clara. Para poder exportar vamos a tener que sacar un seguro de cambio contra el euro que permita cubrirnos a la fecha de cobro».
En porcentaje, la principal oleaginosa del país trepó hasta 6 por ciento ya que saltó de u$s 152 a u$s 161 en la posición inmediata. La posición mayo '02 cotizó u$s 10 por encima del valor del viernes y pasó de u$s 149,5 a u$s 159/t. Si bien 60 por ciento de la soja ya se encuentra comercializada por los productores, la expectativa de una suba de precios -que podría ser rápidamente capitalizada-como consecuencia de la mejora del cambio de los exportadores actuó como una señal alcista en el negocio de oleaginosas.
Las medidas lanzadas por Domingo Cavallo para favorecer el ingreso de los exportadores repercutió de lleno en el comercio de granos motorizado por los grandes traders.
Sin oferta
Los operadores confirmaban que no hubo una oferta fluida en el mercado local aunque algunas dudas surgían y acentuaban el freno sobre los negocios. La inquietud sobre el precio que tendrán los granos de la próxima campaña según el mercado internacional y la imposibilidad lógica de conocer el «factor de convergencia» para el tipo de cambio en el próximo verano motivaron una tendencia menor para trigo/enero 2002 que cerró en $ 103/t, 3,9 por ciento más que el viernes ($ 99,1/t).
Pese a esta reacción inicial alcista, los operadores seguían preguntándose si el aumento en los costos de importación sería compensado por la reducción de aranceles para algunos insumos básicos de la producción agrícola. El insumo se paga mucho antes que el producto, así que la utilización de fertilizantes, por caso, impactaría en los costos y podría ser uno de los factores determinantes en el volumen de producción.
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