El euro sigue su recuperación frente al dólar y beneficia a la Argentina para la colocación de sus productos en el exterior. El peso argentino está atado a un dólar que este año llegó al nivel más alto frente a las principales monedas del mundo, afectando las exportaciones por el aumento de los costos internos y por dejar fuera del mercado productos que Europa podría colocar de manera más ventajosa.
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La Argentina ha padecido la devaluación del euro y del real en Brasil, lo que le ha quitado mercados.
Ayer, en Nueva York, el dólar se cambiaba a 1,0744 euro frente a 1,0823 del viernes pasado. La subida del euro se explica por la preocupación de los inversores ante los indicios de un menor crecimiento económico en Estados Unidos, después de una década de expansión.
La inminente baja de las tasas de interés en los Estados Unidos también contribuye a que los inversores aumenten su cartera de euros. El 25 de octubre la moneda única tocó piso cuando el dólar se cotizó a 1,2077 euro. La Reserva Federal, el banco central de Japón y otras entidades del mundo salieron a defender al euro, pero no tuvieron éxito. Ahora el mercado decidió que la moneda europea debe recuperar valor y es la forma más sólida de hacerla crecer. Desde entonces ha subido más de 11%.
Desde julio que el euro no alcanza estos niveles, pero todavía está 25% por debajo del valor más alto de su breve historia, que empezó el 1 de enero de 1999. En todo el año el euro bajó 8,3%.
En Europa la moneda única quebró la barrera de 0,93 de dólar al cerrar a 0,931. Hace una semana el euro valía 0,89 de dólar, es decir que en 7 días subió casi 5%.
La prueba que debe sortear el euro es la barrera de los 0,96 de dólar para confirmar que esta tendencia es firme.