China debería fijar explícitamente la meta de una inflación baja para ofrecer un ancla a su política monetaria mientras adopta en forma gradual un tipo de cambio más flexible, de acuerdo con un nuevo informe del Fondo Monetario Internacional.
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La propuesta no llega a recomendar abiertamente el establecimiento de determinadasmetas formales y concretaspara la inflación. Pero sus consecuencias son grandes, ya que implicaría la independencia operativa del Banco Central y transformaría a los bancos de China en genuinos prestamistas comerciales. Esto a su vez haría que las entidades financieras sean lo suficientemente robustas para soportar los fuertes cambios en las tasas de interés que podrían ser necesarios para mantener la estabilidad de los precios (tasas altas implicarían una contracción en la inflación y viceversa).
«Creemos que en los próximos años se pueden aplicar reformas para lograr esos fines y que servirán como una base adecuada para una política monetaria independiente», dice el trabajo.
Los autores del documento son Marvin Goodfriend, un ex vicepresidente del Banco de la Reserva Federal de Richmond y actualmente profesor de la Universidad Carnegie-Mellon, y Eswar Prasad, jefe de la división de estudios financieros del Departamento de Investigaciones del FMI.
La elección de una nueva ancla de la inflación nominal y un marco de política monetaria es importante y necesario porque China está abandonando el tipo de cambio fijo que hasta hace poco limitaba a las autoridades.
«Una política monetaria flexible, independiente, orientada a los objetivos domésticos, se está haciendo rápidamente indispensable», dijeron Goodfriend y Prasad.