15 de octubre 2008 - 00:00

Superclásico: la UIA vs. CGT por empleo o devaluación

Socios hasta hace poco en la defensa del autodenominado modelo Kirchner, los intereses enfrentan ahora a los gremialistas de la UIA con los de la CGT. Los primeros reclaman una devaluación que les permita sostener su «competitividad» al menos del nivel de la de Brasil. Los sindicalistas se reunieron ayer para reclamar que se cierren las aduanas a la venida de productos de Brasil o de China para mantener el empleo. Para defender el valor del salario, a diferencia de los empresarios del dólar recontra alto, piden que no haya devaluación.

Noé Ruiz,OmarViviani, HugoMoyano,Juan Belén yGerónimoVenegas,durante lareunión delComitéConfederalen la sedede la CGT.
Noé Ruiz, Omar Viviani, Hugo Moyano, Juan Belén y Gerónimo Venegas, durante la reunión del Comité Confederal en la sede de la CGT.
«Vivir con lo nuestro», fue el lema de la reunióndel Comité Central Confederal de la CGT ayer. Los dirigentes sindicales, preocupados por la crisis financiera internacional, hicieron público un comunicado donde exigen al gobierno la participación sindical «en ocasión de disponerse la indispensable adopción de medidas de emergencia que garanticen la soberanía productiva y el respeto irrestricto de los derechos constitucionales de los Trabajadores». En tanto, trascendió que el gobierno podría extender medidas proteccionistas a más sectores de los que hoy se benefician. El secretario de Industria, Fernando Fraguío, es el encargado de analizar la extensión de la aplicación de licencias no automáticas a otros rubros, como la industria metalmecánica y algunos segmentos de la línea blanca.

Seguramente con la intención de advertir al gobierno que no se le ocurra disponer medidas inconsultas, el comunicado casi amenaza cuando advierte que «quienes pongan en riesgo el bienestar de los trabajadores estarán poniendo en riesgo, incluso, la vigencia de la propia democracia económica y política».

  • Convencidos

  • La propuesta sindical para atacar la crisis internacional pasa por «fortalecer el mercado interno, preservando el nivel de actividad, el empleo y el poder adquisitivo de los trabajadores activos y jubilados». En buen criollo, la CGT está convencida de que mantener el poder adquisitivo de los salarios será la mejor manera de poder enfrentar la recesión mundial.

    Si los empresarios esperaban contar con un acuerdo de congelamiento de salarios para 2009, el comunicado tira por tierra esta aspiración. Tampoco están dispuestos a renunciar a una bonificación extraordinaria hacia fin de año. Si bien puertas adentro de la reunión del Comité Central el tema no fue tratado, el secretario gremial de la CGT, Omar Viviani, no dudó en asegurar que «todavía no está descartado» el reclamo para que los trabajadores cobren a fin de año un plus salarial, y afirmó que ese pedido es «uno de los temas pendientes» para ser tratados con el ministro de Trabajo, Carlos Tomada. En la misma línea se expresó el dirigente judicial Julio Piumato, cuando dijo que es necesario «proteger las fuentes de trabajo y los salarios». Es de esta manera como, según el gremialista, las empresas podrán vender sus productos en el mercado local. Asimismo, envió un mensaje a la Unión Industrial Argentina cuando sostuvo que los empresarios « aprendieron de la historia y no utilizarán el salario como variable de ajuste».

    El diputado Héctor Recalde fue el encargado de dar sustento a estos argumentos al recordar que «el mercado doméstico ocupa casi 70% o 75% del PBI». En este sentido, no sorprendió que los dirigentes sindicales insistieran en defender el poder adquisitivo del salario y así lo sintetizó el legislador, cuando recalcó «no hay canje de empleo por condiciones de trabajo o salario».

  • Obras sociales

    A pesar del comunicado y las declaraciones de los gremialistas, el tema que realmente «copó» la reunión de la CGT fue la pérdida económica que sufren las obras sociales por atender a los monotributistas. Ante la falta de respuesta oficial, se conversó que si en 60 o 90 días no se aumenta la cápita por parte del Estado, las obras sociales dejarán de atender a los monotributistas. El líder de la CGT, Hugo Moyano, será el encargado de hacerle llegar al gobierno esta decisión junto con la exigencia de conocer de antemano las medidas que tomará el gobierno para preservar las fuentes de trabajo. A la vez, se comprometió a insistir en el pedido de audiencia con la presidente Cristina Fernández de Kirchner para que lo reciba acompañado de la comisión directiva. Este reclamo se explica porque algunos dirigentes gremiales se quejan que Moyano «se corta solo» en la relación con el gobierno.
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