14 de marzo 2006 - 00:00

Surgen trabas a ley de biodiésel en Diputados

Casi con exclusividad, los diputados se dedicarán mañana a debatir el proyecto de ley que incentiva la producción y el uso de biodiésel y alconafta, combustibles obtenidos de la soja y otros aceites vegetales que pueden mezclarse con gasoil y nafta y reducir así la contaminación.

El oficialismo había aceptado la semana pasada demorar por siete días la firma del despacho de comisión a cambio de que los partidos de la oposición otorguen los dos tercios para aprobar la preferencia. En la reunión prevista para el miércoles, las comisiones de Energía, Agricultura y Ganadería, Presupuesto y Hacienda, Ciencia y Tecnología, Defensa del Consumidor, e Industria deberán emitir el texto definitivo del despacho que se discutirá esa misma tarde en el recinto.

Todo este movimiento implica que existen aún fuertes diferencias en torno a un proyecto que puede parecer a primera vista como un sano incentivo a la producción de combustibles no contaminantes, pero que tiene detrás la presión de los lobbies de cada sector.

El biodiésel se obtiene de aceites que la Argentina tiene gran aptitud para producir, como los de soja y maíz, y de cualquier otra oleaginosa (tártago, canola, palma, colza). Eso tiene dos caras: la oportunidad de abrir nuevas posibilidades para zonas de escasas alternativas productivas y, al mismo tiempo, una demanda creciente para los actuales productores de aceites argentinos, que ya son los primeros exportadores del mundo de ese producto.

El proyecto no será ley inmediatamente, ya que Diputados pretende introducir sustanciales cambios al proyecto votado en el Senado en 2004.

Los problemas para tener en cuenta pasan hoy por las dudas sobre el costo fiscal de este sistema de incentivos -uno más de la lista de actividades que el gobierno quiere impulsar con alto costo fiscal-, los mecanismos de control y quién los llevará adelante -el Estado nacional o las provincias-, y el cupo reservado para las pymes.

El dictamen del oficialismo contempla como beneficios la amortización a cuenta del Impuesto a las Ganancias y la devolución anticipada del IVA en las inversiones destinadas a producir biodiésel o bioetanol ( alconafta), y propone que no integren la base imponible del Impuesto a la Ganancia Mínima Presunta.

Entre las principales críticas, se marcó en Diputados que el proyecto contiene figuras tributarias de imposible vigencia práctica y control que permitirán la evasión a través de los beneficios fiscales, y también se pone en duda la modificación al impuesto a los combustibles que se incorpora a la ley. Concretamente, se acusa a los sectores aceiteros de haber conseguido abrir nuevamente la posibilidad de adulterar naftas al contar desde ahora con un combustible como el biodiésel que tendrá una carga impositiva menor que las naftas con las que se mezclará en una proporción de hasta 5% en el futuro.

Esa posibilidad de adulterar naftas se había terminado cuando hace cinco años se sancionó una ley por la que se equiparó el impuesto sobre las naftas vírgenes y solventes, utilizadas para adulterar combustibles, con el de la nafta súper, común y sin plomo.

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