El presidente del Banco de México, Guillermo Ortiz, propuso utilizar parte de las reservas internacionales del país para afrontar el pago de la deuda externa. Si bien no tiene compromisos con el FMI, estaría siguiendo de alguna manera los pasos de la Argentina y Brasil, que aplicaron las reservas para hacer frente a su endeudamiento.
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La deuda mexicana asciende a u$s 67.300 millones, mientras que las reservas la superan levemente al ascender a u$s 69.600 millones, una marca que llegó a un récord histórico. El país también llevó adelante en los últimos años una política de fuerte acumulación a través de la compra de divisas con la emisión de moneda local.
El titular del banco presentó la propuesta ante el Congreso de la Nación, ya que la decisión debe ser tomada en conjunto por el Poder Ejecutivo y el Legislativo.
«La condición para pagar la deuda con reservas es que se genere un espacio presupuestal para que el gobierno federal adquiera esas reservas sin recurrir a la contratación de deuda. No se trata de sustituir un pasivo por otro», explicó Ortiz.
La deuda mexicana está colocada sobre todo en los mercados de capitales, con la banca privada y otros organismos financieros multilaterales como el BID y el Banco Mundial.
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