También militares necesitan una reforma educativa
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Si bien la teoría proporciona al soldado puntos de referencia y criterios de evaluación, debe sustentar como objetivo final el desarrollo del propio juicio y no quedarse en el mero enunciado que dice cómo se debe actuar. De nada sirve la sola memorización de reglas. Otro ingrediente trascendente en la educación del soldado es la capacidad de adaptación progresiva al presente al tiempo de generar las bases para que él y sus subalternos enfrenten con éxito el incierto futuro. No es factible adaptar experiencias antiguas a las condiciones actuales. Menos aún, intentar proyectarlas y así formar hoy al teniente que será el general de 2030.
• Nuevo estilo
Al viejo estilo de liderazgo, donde el jefe requería de sus subordinados obediencia estricta y valor a toda prueba, se opone el nuevo estilo de conducción que demanda un espíritu ofensivo, audacia dominada por la razón, fines compartidos que se alcanzan con estrategias sencillas así como flexibilidad, fuerza moral e iniciativa y libertad de acción desde los niveles inferiores, intentando obtener los resultados a costos soportables por la economía nacional. Para lograrlo es menester, también, educar el temperamento, formar el carácter y fortalecer el físico.
En síntesis, es preciso dejar de lado el perfeccionismo a ultranza y el preciosismo circunstancial y efímero, para alcanzar la excelencia que proviene del esfuerzo solidario. En un mundo donde lo único constante es el cambio, medios y fines deben actualizarse permanentemente.
El siglo XXI presenta nuevos desafíos a enfrentar como país y como Ejército. Para la educación militar, estos desafíos exigen respuestas fácticas para la diversificación de conflictos y misiones a cumplir en el ámbito de la defensa nacional. El rol del militar debe estar en concordancia con políticas de Estado alejadas de cambiantes partidismos y vanos fanatismos pero debe ser instrumentado a su vez, por militares idóneos que son, en definitiva, quienes saben que el humano es el más rígido de los recursos militares, conocen la esencia de la profesión y comprenden cabalmente las características intrínsecas de la misión que el Ejército debe llevar adelante para posibilitar el desarrollo armónico de la Nación.
(*) Teniente general. Ex jefe del Ejército Argentino




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