17 de junio 2005 - 00:00

También suben sueldos en Comercio: básico de $ 885

Armando Cavalieri
Armando Cavalieri
La discusión salarial entre empleados y empresarios de comercio se cerraría hoy a las 11.30 en la sede del Ministerio de Trabajo, luego de que la negociación quedara interrumpida ayer por un portazo dado por los representantes de la patronal.

Luego de una jornada de durísimas deliberaciones casi siempre telefónicas, Armando Cavalieri, titular de la FAECyS; y Carlos de la Vega, presidente de la CAC (Cámara Argentina de Comercio) cerraron un preacuerdo que contempla tres aspectos básicos, más algunos complementarios. Lo grueso de lo convenido por patrones y empleados es:

• un aumento de 18% para toda la escala, que llevará el básico a unos $ 885;

• una cláusula de «absorción», por la que las partes aceptan que el aumento incluiráa todos los demás incrementos que hubieran dado las empresas y/o el Estado desde diciembre de 2001;

• una cláusula de « exclusión», que le permitirá a las cámaras que no estén de acuerdo con el convenio denunciarlo dentro de los cinco días hábiles luego de homologado por la cartera laboral, y sentarse a renegociar con el sindicato.

• Facilidades

De la Vega adelantó a este diario también que «el gremio aceptó dar facilidades para el pago de cuotas sindicales atrasadas, y refinanciar las deudas con el Fondo de Retiro Complementario (la jubilación privada «extra» que tienen los trabajadores del sector).

«Queda por definir si también habrá facilidades para las deudas con OSECAC.»
Para sorpresa de pocos, muchos comercios pymes efectuaron las retenciones de esos cargos sobre los salarios de sus empleados, pero se quedaron con el dinero. «Ahora llegó el momento de ponerse al día», exigió la gente de Cavalieri.

De todos modos, la inclusión de una cláusula que permite no aceptar el acuerdo muestra a las claras que
el frente entre los empresarios dista de ser monolítico.

Quienes han dejado saber sus objeciones son básicamente los supermercadistas, que dicen no estar en condiciones de subir 18% sus sueldos. «Mire: sabemos que las grandes cadenas están pagando básicos por encima de los $ 885; no sé por qué se negarían a blanquear esta situación», dijo una fuente sindical. Lo que el sindicalista no dice es que el dato puede ser cierto para las grandes cadenas, pero sí para las más chicas y las del interior.

• Impagable

La primera señal de que no todo marchaba tan bien como se dejaba traslucir desde la cartera laboral fueron las declaraciones de Alfredo Coto, presidente de la ASU ( Asociación de Supermercados Unidos). Esta entidad, desprendimiento de la tradicional CAS (Cámara Argentina de Supermercados), agrupa básicamente a las grandes cadenas de súper e hipermercados. Al periodismo Coto le dijo poco menos que ese porcentaje de incremento salarial es impagable para el sector.

Ayer, en diálogo con este diario, Fabio Fabri, titular de la CAS y hombre de Carrefour/Norte, confirmó la impresión al argumentar: «No podemos pagar más de 4%, al menos en lo inmediato. Podríamos aceptar una escala de aumentos graduales, pero si damos casi 20%, se producirán efectos indeseados». Esos «efectos indeseados» son, obviamente, aumentos de precios.

Es un hecho conocido que el margen con que se mueven los supermercados no su pera 2%; este achicamiento de su rentabilidad, según la industria, se debe a la creciente pérdida de participación de mercado a manos de los «informales», léase comercios que no pagan impuestos y tienen a su personal «en negro». En esos negocios, el salario promedio no supera los $ 450, y es de esperar que el convenio que se firmará hoy no modificará sus condiciones de trabajo.

En sentido inverso, en amplios sectores de ramos como
indumentaria, electrodomésticos y artículos para el hogar en los que los precios se han triplicado en algunos casos, sus empleados no han recibido aumentos en proporción ni siquiera similar. Algunos comerciantes de estos sectores, entonces, tendrían un «colchón» mayor para dar aumentos que las grandes superficies. «Es bueno que se negocie dentro de la ley, porque ayuda a la paz social», dice Fabri -sin dudas recordando las tomas y la violencia ejercida por los camioneros de Hugo Moyano contra sus instalaciones- «pero nuestro sector está muy complicado».

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