Otro intercambio de fuerzas bastante parejas, donde no cedieron las tomas de utilidad, pero el poder de absorberlas también tuvo un comportamiento consistente. El escenario no difirió demasiado, en lo que hace al monto negociado, aunque se percibió una leve tendencia a ampliarse. Del total global, una suma de $ 11,4 millones derivó a los certificados, y quedaron alrededor de $ 43 millones limpios para las acciones. Insuficiente para intentar vuelos por arriba de las marcas reconocidas, aunque ayer el mercado tanteó el ambiente y se mostró más cauteloso y luchando los precios. Al cabo de la rueda, algo más de 0,5% para el Merval, que ahora se colocó en la zona de los 870 y no forzado, sino con más naturalidad del movimiento. El intenso intercambio traerá consigo la suba de un escalón en las posiciones y las distintas líneas inversoras. Cuando se produzca cierta escasez de oferta dentro de límites actuales, acaso sea la hora de un asalto sobre la posición del 900 en el Merval.
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¿Será el final de octubre el apropiado para derribar la nueva barrera? Salvo sorpresas demasiado notorias, ya sea un cierre de vendedores o ampliación de volumen por la demanda, el ritmo da la sensación de que se gesta el arribo al nuevo objetivo de un modo más calmo que ese martes, donde los «toros» se llevaron la paliza de última hora, por apresurar los tiempos sin respaldo. Bien la plaza, sin competidores financieros a la vista.
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