Siderar: acuerdo salarial y reincorporación de los 36 despedidos por Techint en Canning

Economía

La fábrica de chapas volvió a producir ayer a última hora tras una audiencia en el Ministerio de Trabajo de la Nación.

El conflicto por salarios en la fábrica de chapas de Ternium-Siderar, que el grupo Techint tiene en Canning, entró anoche en un principio de solución una vez que los trabajadores levantaron el paro que mantenían desde hacía tres semanas y el conglomerado se comprometió a reincorporar a los 36 despedidos. Fue al cabo de una negociación en el Ministerio de Trabajo nacional con la participación de la comisión gremial interna de la planta y la Unión Obrera Metalúrgica (UOM).

La disputa se basa en el reclamo por la vigencia del denominado convenio 17 de la rama metalúrgica, en lugar del 21 de la siderúrgica que instauró el holding que preside Paolo Rocca. El planteo, que el gremio y el personal sostienen desde que Techint compró la fábrica en los años ‘90, guarda relación con las diferencias salariales y la aplicación de adicionales por fin de semana de uno y otro convenio. En medio de la puja el grupo económico despidió por tandas a operarios hasta completar esta semana 36 desvinculaciones y los delegados sostuvieron el paro por tiempo indeterminado.

El de Ternium-Siderar es uno más de los conflictos en establecimientos de Techint: en Tenaris-SIAT, de Valentín Alsina, la producción permanece paralizada desde el lunes porque la compañía se negó a reincorporar al personal suspendido durante la pandemia y quiso retomar las tareas con los operarios restantes. El grupo “inauguró” la cuarentena con 1.450 despidos de obreros de la construcción en emprendimientos de varias provincias incluso cuando un decreto de Alberto Fernández lo prohibía.

En el caso de Canning la pulseada escaló esta semana al Gobierno nacional luego de que el conglomerado denunciara que la huelga ponía en riesgo la provisión de insumos para la producción de línea blanca. La fábrica desarrolla aceros planos y chapas para la industria y la construcción. Además, esta misma semana la empresa denunció a los delegados de la planta y le pidió a la Justicia quitarles sus fueros sindicales por mantener las medidas de fuerza durante la vigencia de la conciliación obligatoria.

Desde el fin de semana los trabajadores habían montado un campamento en el portón de entrada del establecimiento. Allí hubo el jueves pasado una asamblea con la presencia del líder de la UOM Avellaneda, Armando Leyes, quien debió retirarse por los cuestionamientos de los trabajadores. Como parte del acuerdo de anoche la empresa se comprometió a implementar el convenio 17, como reclamaban los operarios, y a reincorporar a los despedidos.

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