Un conflicto entre Matías Gainza Eurnekian y Guillermo Nielsen terminó con un allanamiento en las oficinas administrativas de Unitec Blue, una de las empresas de Corporación América del barrio de Palermo.
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Gainza, uno entre la decena de sobrinos que trabajan en las empresas de su tío Eduardo, se desempeñaba hasta mediados de enero al frente de Unitec Blue, la división de nanotecnología del holding. El pasado 19 de enero tras reunir a todo el personal de la planta de Chascomús para comunicar su renuncia abandonó el país.
Ante dicha acción "intempestiva", según el comunicado de Corporación América, Guillermo Nielsen, quien ya ocupaba un cargo en el directorio de la compañía, fue designado presidente del directorio y ratificado en su cargo el 14 de febrero por la asamblea de accionistas.
Nielsen habría sido el desencadenante de la renuncia de Gainza. Eduardo Eurnekian había nombrado al economista en Unitec Blue con "el objetivo de dotar a la compañía de una gestión profesional y un adecuado desarrollo de sus negocios", se informó oficialmente. Según coincidieron desde ambas partes, Eurnekian había perdido la confianza en Gainza desde hacía meses y había decidido que el exreferente económico del Frente Renovador desembarcase en la compañía para controlar la gestión.
La relación de Gainza con Nielsen no resistió mucho tiempo y creyó que su tío debía decidir con cuál de los dos se quedaba. La falta de respuesta de Eurnekian fue traducida como una preferencia por el recién llegado y se alejó de su cargo.
Semanas después Gainza acudió a la Justicia donde presentó una querella criminal contra los miembros del directorio de Unitec Blue S.A., Guillermo Nielsen y Vivianne Serpuhi Eurnekian, su tía. El sobrino los acusa de haberlo sacado "fraudulentamente" de su cargo.
Por la denuncia fueron allanadas las oficinas administrativas de Unitec Blue a pedido del Juez Penal Dr. Francisco Ponte. Del procedimiento participó el mismo Gainza con el objetivo de recuperar elementos personales que aún no había retirado de su oficina en el edificio de Palermo, tales como un frigobar y un mate de calabaza. Los oficiales de justicia, en cambio, partieron con los libros societarios bajo los brazos.
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