22 de enero 2004 - 00:00

Terminaron ayer planes de Cavallo de competitividad

Dos años y medio después de haber sido impulsados durante el gobierno de Fernando de la Rúa y bajo la gestión de Domingo Cavallo en el Ministerio de Economía, terminaron ayer definitivamente los planes de competitividad con la publicación en el Boletín Oficial de los decretos que eliminan estos planes.

Unicamente permanecerán «transitoriamente» los beneficios correspondientes a las empresas dedicadas al transporte automotor de pasajeros, bajo el compromiso de no aumentar los boletos del área. El resto de los sectores que alguna vez gozaron de los beneficios fiscales de estos planes terminará automáticamente de percibirlos desde hoy.

• Compromiso

Este era uno de los compromisos que el gobierno de Néstor Kirchner había pactado con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para cerrar en 2003, promesa que ahora está cumplida. Para el gobierno implica, además, un aumento mensual en la recaudación impositiva de aproximadamente 35 millones de pesos, al terminar los beneficios tributarios para las empresas beneficiadas con estos planes.

El primer paso de esta determinación había sido dado por el Congreso, el 17 de diciembre del año pasado, y ahora el Ejecutivo termina con los beneficios al publicar la resolución definitiva.

Estos convenios de competitividad contemplaban excepciones o reducciones impositivas con el objetivo de mejorar la capacidad de generar puestos de trabajo.

Entre los beneficios que se estipulaban figuraban alternativamente la exención del impuesto a los intereses pagados, la posibilidad de tomar 100% del impuesto al cheque a cambio de tributos como el IVA y Ganancias, el cómputo de los aportes previsionales también a cuenta del IVA, además de Domingo Cavallo medidas puntuales para los sectores elegidos en su momento por Cavallo como favorecidos por los planes.

• Beneficiados

Entre otros, tuvieron sus convenios rubros como las automotrices, la siderurgia, la construcción, las industrias vinculadas a la cultura en general, el agro, la indumentaria y el calzado, los frigoríficos, la producción de madera y muebles, la informática y los productores de yerba mate. Los primeros planes fueron habilitados en junio de 2001 y la idea de Cavallo era generar un clima de productividad que por lo menos psicológicamente provocara un aumento del consumo o de las ganas de producir. No fue posible. La crisis financiera y fiscal fue más fuerte y arrasó con todas las buenas intenciones a fines de 2001. Sólo los planes ya reglamentados duraron por cuestiones de seguridad jurídica, y ahora fueron definitivamente dados de baja.

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