Curiosamente, ayer cambió el ángulo de la observación del mercado: los precios no resultaron nota, en absoluto, pero la arista más saliente fue una ligera expansión del volumen negociado que se instaló en más apropiados 60 millones de pesos en acciones, como buscando -al menos-esa velocidad de crucero, de los 70 millones de pesos, donde se puede contar con un recambio posicional, pisos bastante estables y un ritmo más normalizado.
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Esa expansión de negocios no contuvo predominio tomador, sino que ya la oferta salió a buscar sus diferencias, creándose una línea de corte que lució como atípica para la época de altibajos pronunciados. Ayer no, el Merval se contentó con un máximo de 1.212, mínimo en 1.210 y un cierre promediando la punta: en 1.214 puntos. Se apreció el índice en un muy leve 0,29 por ciento.
El permanente giro de la plaza, ofreciendo distintos flancos, dificulta reconocer su verdadero punto actual.
En la víspera, se puede marcar como positivo que el volumen haya tenido un atisbo expansivo. Pero también deja la visión de una plaza donde las ventas impidieron toda evolución de precios y sirviendo sólo para asimilación las mayores órdenes. Una fecha que dejó planteado un paréntesis, con fuerzas indecisas calzándose prolijamente sin desafiar a la contrapartida.
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