Trae Lula u$s 600 millones
Aunque para financiar sus propias empresas
Llegará Lula da Silva el domingo al país en una visita esperada por el gobierno. Traerá u$s 600 millones en créditos, una especie en extinción por la complicada situación que atraviesa la economía doméstica. Nada es gratis y menos en las relaciones internacionales: ese financiamiento es del BNDES (su banco de desarrollo), pero sólo para efectuarles compras a empresas brasileñas. Es el mismo mecanismo que utilizan países europeos, pero que se esfumó tras el default y el fracaso de las negociaciones con el Club de París (aun así, sobrevivió el proyecto del tren bala, de la mano de entidades francesas). Fue Cristina de Kirchner quien pidió ayuda a Lula, justo un día antes de que el Senado rechazara el proyecto de las retenciones móviles, y lo exhortó a que no faltara a la reunión del lunes. Logró el brasileño, en medio de las vacaciones de invierno, la presencia de unos 230 empresarios de su país, interesados en lo que ha sido una constante en los últimos años: la compra de empresas argentinas. El lunes a la noche llega Hugo Chávez y se sumará a una minicumbre con Cristina y Lula.
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El domingo a la noche llegará el presidente Luiz Inácio Lula da Silva e intentará acercar las posiciones con el gobierno tras las diferencias por la OMC.
No obstante, no son pocos los brasileños que este lunes asistirán al Encuentro Empresarial Brasil-Argentina ilusionados con comprarse, a precio de remate, todas las empresas que restan por vender. Es, más o menos, el mensaje que, según se dice en círculos empresariales argentinos, se transmite desde el Ministerio de Planificación, que a último momento se sumó a la organización del cónclave empresarial, al que asistirán 600 argentinos, entre industriales e invitados. El encuentro venía siendo prolijamente organizado por la Cancillería argentina (Subsecretaría de Comercio Internacional), la UIA y el Ministerio de Economía, hasta la llegada de De Vido y su gente.
Más allá del encuentro empresarial que inaugurarán por la mañana del lunes los presidentes Lula y Cristina de Kirchner en el hotel Sheraton y que luego seguirá por la tarde en el Palacio San Martín, el despliegue de fuerzas del mandatario brasileño -viaja con cuatro ministros, por ahora- provocó, lo mismo que en De Vido, la reacción tardía de Hugo Chávez, quien anunció se va a apersonar el lunes en Buenos Aires (ver aparte). El venezolano sabe que no puede «entregar» ahora a la maltrecha Presidente argentina. Sobre todo después de que Brasil, hace 10 días en Leticia (Colombia), diera un giro copernicano en su política exterior al alinearse política y militarmente, junto con Perú y Colombia, en contra del narcotráfico y las FARC. Una señal explícita de alineamiento con EE.UU. y un misil en la línea de flotación del bolivarianismo chavista para Sudamérica. Por eso Chávez, rápido de reflejos, viene a monitorear el idilio político de Lula y Cristina. No es de prever que sea un «menage a trois».




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