Tras el enojo de la FIESP con Moreno, Lula podría dictar restricciones para exportaciones argentinas
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El presidente de Brasil Luiz Inácio Lula Da Silva.
Los ministros de Desarrollo y de Finanzas piden licencias no automáticas para las importaciones desde argentina, pero eso no es bien visto en el Palacio de Planalto, donde consideran que ese discurso atenta contra el desarrollo regional.
De cara al fortalecimiento del Cono Sur y más allá de las imposiciones de la Casa Rosada para el comercio bilateral, Lula siempre priorizó mantener buenas relaciones con el gobierno argentino.
Lula tiene en cuenta que a los dos países no sólo los une el intercambio comercial sino también las multimillonarias inversiones de empresarios brasileños en territorio argentino.
Las inversiones de la cementera Camargo Correa, dueña de Loma Negra, con el alcantarillado bonaerense; y, de Petrobás, con una apuesta de 1.300 millones de dólares en el mercado eléctrico argentino son ejemplos.
Los pronósticos de los expertos brasileños indican que el presidente de ese país podría pedir reunirse con Cristina Kirchner para buscar "consenso", antes de dictar represalias para las compras al puerto de Buenos Aires.
El mandatario brasileño postergó la decisión debido a que tuvo viajes internacionales que lo mantuvieron fuera de Brasilia la última semana.
Asimismo, el Jefe de Estado del vecino país habría esperado el paso de las elecciones legislativas argentinas para darle tiempo y aire a su par, debido al carácter plesbiscitario de las urnas del pasado 28.
Según publicó la prensa brasileña, Lula quiere dedicarse a la "fricción" con la Argentina y al "estancamiento" del Mercosur tras su regreso de París, donde participará este viernes de una reunión del G-14.
Julio y agosto serán los dos meses que el mandatario brasileño le dedicará a los problemas con sus vecinos del Cono Sur y a la búsqueda de una solución para las divergencias de su equipo respecto del conflicto comercial con Argentina.
El conflicto comercial bilateral comenzó en enero pasado cuando el gobierno brasileño impuso licencias no automáticas para las compras a la Argentinas, que fueron disueltas tras el fuerte reclamo de la Casa Rosada.
Pero, en medio del intento por sortear los coletazos de la crisis mundial durante el primer semestre, el Boletín Oficial argentino se convirtió en el principal testigo del aumento del proteccionismo local.
La ministra de Producción, Débora Giorgi, descartó en varias oportunidades que se tratara de proteccionismo y optó por llamar a las medidas como "antidumpping", pero eso no convenció a la FIESP.
Argentina creó un sistema de concesión de licencias, lo que finalmente provocó que los productos brasileños fueran perdiendo espacio en el mercado local.




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