Como anticipó Ámbito, el Banco Central definió ayer una nueva suba de la tasa de interés de referencia, la cuarta en lo que va del año. Fue después de que el INDEC oficializara el histórico dato de inflación de marzo (6,7%). El incremento aprobado por el Directorio de la entidad que preside Miguel Pesce fue de 2,5 puntos porcentuales. Esto llevó a la tasa de política monetaria al 47% nominal anual (TNA) y al 58,7% efectivo anual (TEA).
Tras el salto inflacionario, el Banco Central subió 2,5 puntos la tasa de referencia hasta el 47%
Es el nuevo rendimiento nominal anual de las Leliq a 28 días, que en términos efectivos ahora pasan a pagar el 58,7%. El piso de los plazos fijos minoristas aumentó al 46% TNA (57,1% TEA).
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La definición de la magnitud del alza fue fruto de un intenso debate entre los funcionarios. Este diario había adelantado que la suba rondaría los 2 puntos. La premisa era dar una señal al mercado para anclar expectativas, achicar el desfase entre los rendimientos en pesos y la escalada de los precios, y alinear la tasa al nuevo ritmo de devaluación, pero “sin sobrerreaccionar” ante lo que consideran un shock externo transitorio (la guerra). Finalmente, fue la línea que primó.
Con esta suba, la tasa de referencia (la de las Leliq a 28 días) pasó a tener un rendimiento efectivo del 58,7%, que se ubica algo por debajo de las proyecciones del mercado para la inflación de 2022 (en torno al 60% o más) pero por encima del pronóstico a doce meses vista (55%, según el último relevamiento del BCRA). El acuerdo con el FMI plantea propender hacia tasas reales positivas.
Paralelamente, la autoridad monetaria elevó el piso de los retornos de los plazos fijos en pesos, con la intención de desincentivar la dolarización. En el caso de las colocaciones de hasta $10 millones, la nueva tasa nominal anual (TNA) es de 46%, equivalente a una tasa efectiva anual (TEA) de 57,1%. Así, una colocación tradicional a 30 días pagará ahora 3,8%, todavía muy lejos de la inflación mensual en estos momentos de pleno shock (aunque queda el refugio de los plazos fijo UVA a 90 días). Mientras tanto, para los depósitos tradicionales de mayor monto la TNA trepó al 44% y la TEA al 54,1%.
En un comunicado, el Central señaló que la aceleración de la inflación en marzo “es, en gran parte, fruto de un shock internacional que afectó especialmente a los precios de los alimentos y la energía”, a lo que se sumó la concentración de incrementos en precios regulados y estacionales. En línea con los puntos de análisis que adelantó Ámbtio, planteó: “Dada la naturaleza transitoria de este shock de oferta externo, el BCRA espera que la inflación comience a desacelerarse gradualmente a partir de abril y mayo. En este sentido, los indicadores de alta frecuencia que monitorea el Banco Central ya han comenzado a dar cuenta de una desaceleración de los precios en lo que va del corriente mes”.
En ese sentido, la decisión respondió, por un lado, a la intención de acotar la brecha entre la remuneración al ahorrista en pesos y la inflación actual. Por otro, a alinear la tasa con el ritmo de devaluación: hoy el dólar oficial corría a mayor velocidad que el tipo de interés, lo que abría el riesgo de fomentar maniobras especulativas que (vía apalancamiento en pesos) retrasasen la liquidación de exportaciones y aumentasen la demanda de divisas para importar.
Respecto a la estrategia para enfrentar el fogonazo inflacionario, la entidad señaló que al tratarse de un shock de oferta negativo se requiere de una calibración diferente a la derivada de un shock de demanda, ya que el objetivo no es moderar la presión de demanda (por ejemplo, secar la plaza), sino “cortar los efectos de segunda ronda del incremento inicial de precios, preservar la estabilidad monetaria y cambiaria y proteger el ahorro en pesos de las y los argentinos, evitando incentivos que aceleren la dolarización”.
En ese sentido, apuntó que la suba de tasas convive con un marco de políticas más amplio acordado con el FMI: acumulación de reservas, reducción de la brecha, sostenimiento del nivel de competitividad, recorte del déficit y del financiamiento monetario del Tesoro, baja gradual del stock de pasivos remunerados en relación al PBI y acuerdos de precios y salarios, a lo que sumó la generación de instrumentos para desacoplar precios internos.



