Trata hoy Fondo caso argentino
El directorio del FMI analizará hoy el caso argentino y dará recomendaciones para mantener altos niveles de crecimiento. Nada nuevo: pedirá más superávit fiscal y reformas estructurales. Se esperan cuestionamientos de los representantes de países como Italia o Japón que, de todas formas, no frenarán la aprobación. Será el paso que hace falta para pedirles a las autoridades que arranque la negociación para un nuevo acuerdo que permita refinanciar vencimientos. Sólo hasta fin de año son u$s 2.200 millones. La lógica económica indica que es preferible negociar con el Fondo -y refinanciar deuda a 4% anual- a tomar fondos frescos en el mercado por 15%. Roberto Lavagna quiere cerrar todo antes del receso de verano del organismo, a principios de agosto. Ahora, todo depende de una decisión que deberá tomar Néstor Kirchner: avanzar ya o esperar hasta después de las elecciones. Trascendió que la intención del Presidente es ir rápido hacia un acuerdo, aunque si la negociación se extiende demasiado, pasaría la firma para noviembre.
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Mes a mes, los vencimientos obligatorios con el FMI. En total superan levemente los u$s 2.200 millones, que buscarían ser refinanciados en parte si se llega a un nuevo acuerdo. En 2006, el gobierno debería cancelar u$s 5.100 millones.
En caso de no poder alcanzarse un nuevo acuerdo antes de las vacaciones, lo más probable es que se espere al término de las elecciones legislativas del 24 de octubre. «Será muy difícil avanzar en una discusión técnica con el Fondo cuando falten pocas semanas para la definición electoral», reconocen en Economía. En la reunión de hoy, se esperan cuestionamientos de los directores que representan a los países más afectados por la reestructuración de la deuda argentina: Japón e Italia, a los que se puede sumar la actitud generalmente beligerante de Gran Bretaña. Estados Unidos se mantiene neutral, aunque prefiere un acuerdo rápido entre el FMI y la Argentina.
Entre los puntos centrales que incluirá esta revisión integral sobresaldrán dos: un superávit primario que debería superar 4% del PBI para poder cumplir con la deuda y avanzar con reformas estructurales (privatizadas, bonistas que no entraron al canje, etc.) para sostener un crecimiento alto. Para el FMI, lo que se vio hasta ahora es una fuerte recuperación tras la debacle de 2001-2002. Pero debe asegurarse el clima de negocios para recuperar la inversión y continuar con varios años de crecimiento elevado. Además, habrá cuestionamientos a la política monetaria y la necesidad de controlar las variables monetarias para evitar una escalada inflacionaria.
Un dato auspicioso es que el organismo cambió a las dos caras visibles de la relación con la Argentina para enfrentar esta nueva discusión: John Thornton, que se ocupaba del país desde Washington, fue reemplazado hace poco más de un mes por otro inglés, Nigel Chalk. Y la semana pasada se confirmó el relevo de John Dodsworth, quien seguía al país directamente desde la oficina de Buenos Aires y le dejó el puesto a Andy Wolf, un hombre de confianza de la administración de George Bush, con llegada directa al Tesoro estadounidense. Ninguno de los dos «John» contaba con especial beneplácito del equipo económico de Roberto Lavagna, ya que a ambos les endilgaban haber realizado pésimos pronósticos sobre lo que sería la evolución de la economía tras la salida de la convertibilidad y del default.



