Domingo Cavallo llegará a la reunión de mañana con Paul O'Neill en Ottawa con mejor ánimo que en su último viaje a Nueva York. A pesar de la suba del riesgo-país a nuevos niveles récord, en el entorno del ministro aseguran: «Obtendremos un compromiso muy firme del Tesoro estadounidense de apoyo».
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Cavallo apuró las negociaciones esta semana para presentarse ante el número uno del departamento del Tesoro con tres cuestiones encaminadas: la renegociación de la deuda a nivel local, el acuerdo con los gobernadores y la presentación de un nuevo proyecto de presupuesto 2002 al Congreso, con déficit cero incluido.
Una de las consecuencias inmediatas del encuentro podría ser la posibilidad de adelantar los u$s 1.200 millones del desembolso pendiente del FMI para la Argentina. De todas formas, falta menos de un mes para que se efectúe el envío.
Pero lo más importante es que podría acelerar los tiempos para que los organismos multilaterales otorguen las garantías necesarias para avanzar con más comodidad con un canje de deuda global.
• Hipótesis
Por el momento, el gobierno argentino trabaja con la hipótesis de que no contará con esas garantías especiales para la segunda etapa del canje.
Tampoco se descarta la posibilidad de que el Tesoro ofrezca bonos para incorporar a nuevos títulos argentinos, replicando de alguna mane-ra la estructura de los bonos Brady. Los zero-cupón americanos serían comprados a su vez con el dinero que aportarían los organismos multi-laterales. Pero, por ahora, se trata de una alter-nativa considerada hoy como poco probable.
Un dato que alienta la tesis optimista de cara a la reunión tiene que ver con la sucesión de acontecimientos. Desde Washington se emitió el comunicado confirmando la reunión de O'Neill con Cavallo, la primera formal que mantendrían ambos.
Uno de los puntos clave que permitirían una postura más favorable del Tesoro tiene que ver con el concepto de «carga compartida» (o «burden sharing»). La reestructuración de la deuda argentina implica un esfuerzo de los inversores privados y no sólo de los organismos multilaterales.
Este es un punto clave para Washington, que desea trasladarlo también a los inversores inter-nacionales cuando llegue el turno del canje global. Por eso se espera un mensaje muy claro de O'Neill que convenza a los inversores externos de aceptar una operación poco amigable: rebaja de tasas de interés y diferimiento de tres años para el pago del capital.
Cavallo llegará a Ottawa, donde además comenzará la reunión anual reducida del FMI y el Banco Mundial, con Daniel Marx y Mario Blejer. El vicepresidente del Banco Central se sumará directamente desde Europa, ya que estuvo participando en una reunión del Comité de Basilea.
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