Trigo transgénico HB4 recibió aval clave de EE.UU. (a la espera del visto bueno del USDA)

Economía

Esta aprobación se suma a la ya recibida por Brasil, Colombia, Australia y Nueva Zelanda. La empresa remarca que este producto puede jugar un rol estratégico ante una crisis alimentaria.

La firma de tecnología para el agro Bioceres inició la semana con una muy buena noticia: el trigo transgénico HB4, tolerante a la sequía y que desarrolló en conjunto con el Conicet, recibió una opinión favorable de la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA, por sus siglas en inglés) respecto de su seguridad, lo que significa que tendría su aval para consumo humano. Lo que resta de ahora en más será la aprobación para su comercialización por parte del USDA, el Departamento de Agricultura del país norteamericano.

La opinión favorable de la FDA será clave para que en un futuro las autoridades estadounidenses autoricen también la comercialización y/o siembra de la primera variedad transgénica de trigo desarrollada en la Argentina por la empresa de biotecnología Bioceres y el Conicet.

Hasta el momento el trigo HB4 solo puede sembrarse en la Argentina porque es donde recibió el visto bueno total de las autoridades, pero por el momento la empresa no avanzará con la comercialización de las semillas y continúa con un programa cerrado de siembras controladas con el objetivo de que no haya ningún tipo de fuga del material.

La compañía ya recibió la aprobación para su consumo por parte de Brasil, Colombia, Australia y Nueva Zelanda y en China en el caso de la soja HB4. En todos estos países la empresa sigue trabajando para recibir el visto bueno para poder comercializar el producto en un futuro.

“En un contexto como el actual, con una alta demanda global de trigo producto de la crisis generada por la invasión de Rusia a Ucrania y el cierre de exportaciones de India (segundo productor mundial) es clave la aprobación de esta tecnología argentina única en el mundo”, señalaron desde la compañía. Y agregaron que “esta serie de aprobaciones que ha obtenido en muchos de los principales países importadores y productores de trigo en los últimos meses son el resultado de más de 10 años de trabajo para que el trigo HB4 cumpla con las normativas necesarias en cada uno de estos mercados”.

Lo cierto es que dentro de la cadena comercialización argentina, que incluyen molinos y acopiadores, todavía hay un cierto reparo respecto a la liberación del trigo HB4. Es que temen que haya algún tipo de fuga del material que pueda complicar las exportaciones del producto no transgénico a aquellos países que no lo avalan.

Más allá de cualquier polémica desde Bioceres insisten que esta tecnología no solo puede sumar más hectáreas de trigo en Argentina y el mundo –porque se podrá sembrar en aquellas zonas en las que no necesitan tantas precipitaciones- sino que también tendría un alto potencial productivo y exactamente la misma calidad nutricional del trigo no transgénico.

En el imaginario colectivo los productos denominados como transgénicos son asociados como algo malo, pero lo cierto es que gran parte del avance de la agricultura vino de la mano de la manipulación y selección de genes mejores y más eficientes para el desarrollo de los alimentos.

La tolerancia a sequía proviene de un gen encontrado en girasol por la investigadora del Conicet y de la Universidad Nacional del Litoral Raquel Chan. El gen se puso tanto en la soja transgénica tolerante a sequía como en el trigo, lo que mejora la perfomance ante situaciones de menores precipitaciones. Dependiendo de las condiciones ambientales y de la genética usada, ante un escenario restrictivo de humedad la tecnología puede mejorar la productividad entre un 10 y un 20%.

En este contexto, las acciones de la empresa que cotizan en el Nasdaq subieron ayer 1,39% hasta los u$s13,14.

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