La rueda tuvo gusto a rally. Tal vez no tanto por la magnitud de la suba, que en el caso del Dow no estuvo siquiera entre las 50 más importantes (aunque en términos de puntos es la quinta, lo que no sirve de nada más que para "vender mercado") sino porque luego de jugar con la línea de 11.000 puntos durante casi 8 meses, el promedio industrial finalmente superó el nivel del 14 de setiembre de 2000 para terminar el día en 11.215,92 puntos, tras ganar 3,15%. Pero esto no fue lo único que dio sensación de estar frente a un rally. Por un lado estuvo lo extendido de la suba que abarcó prácticamente todos los sectores, desde las empresas cíclicas, pasando por las financieras, biotecnológicas, mineras, etc. De hecho, entre los blue chips apenas un solo papel quedó en baja, Wal-Mart. Por último, casi como el copete de una torta, el volumen negociado, el gran ausente del mercado en las últimas jornadas, creció en el NYSE a más de 1.350 millones de acciones en tanto en el NASDAQ se operaron títulos por casi 2.100 millones. Si bien la euforia no fue tan grande en el mercado electrónico, lo cierto es que la suba de 3,88% que tuvo este mercado no fue tampoco para despreciar. Realmente es difícil encontrar alguna noticia que explique la magnitud de la suba. Algunos apuntaron al reporte de precios minoristas del mes de abril, que resultó levemente inferior a lo esperado por los analistas, o al informe de inicio de nuevas casas que salió en línea con lo esperado. Pero si estos datos tuvieron algún efecto sobre el mercado, fue negativo, ya que las acciones abrieron el día con una ligera baja, continuando el movimiento del martes. Ante la falta de noticias puntuales, los menos experimentados prefirieron adjudicarlo todo al recorte de tasas que efectuó la Fed 24 horas antes. El argumento va más o menos así: los inversores se tomaron su tiempo, pero finalmente se dieron cuenta de que la Fed aun tiene lugar para seguir actuando. Con el recorte del martes, la tasa real (descontando inflación) de los Fed Funds es de 2,2 por ciento. Durante la recesión 1991-93 fue de sólo 0,1 por ciento y llegó a caer a -0,3 por ciento en 1993. El problema es que esto no explica el porqué de la inusual demora en reaccionar. Lo cierto es que ayer apareció dinero de "abajo del colchón", como hace mucho no se veía. De hecho incluso los bonos del Tesoro tuvieron una jornada alcista, llevando la tasa de 30 años a 5,859 por ciento y la de 10 a 5,46 por ciento. Costó, pero ayer se superaron los 11.000 puntos, el tema es ver ahora si el mercado puede permanecer por encima de esta línea, apostando a un futuro no demasiado inmediato. Después de todo, no desapareció ninguno de los problemas que enfrenta la economía real.
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