26 de marzo 2008 - 00:00

Un descanso o un cambio de sentido

Un descanso o un cambio de sentido
Mientras el NASDAQ trepó ayer 0,61%, el Dow retrocedió 0,13 por ciento (cerró en 12.532,6 puntos) y el S&P 500 se situó en un punto intermedio, ganando 0,23 por ciento. Si de algo hablan estos guarismos es de un reposicionamiento de carteras (lo mejor del día pasó por las aerolíneas, uno de los sectores de peor evolución en el último año, y el Dow entró y salió del lado ganador al menos 40 veces durante la jornada) y sugieren al menos una leve suba en el valor de las empresas norteamericanas, algo típico para los últimos días de cualquier trimestre.

Pero ésta es la visión amplia sobre lo acontecido ayer. Si afinamos la puntería podemos hablar sobre la confianza de los consumidores, que fue la más baja de los últimos cinco años (64,5 puntos inferior a los 73,5 esperados; 100 puntos refleja neutralidad), el precio de las viviendas que tuvo la mayor caída anual (10,7%) desde que se llevan estas estadísticas, la baja de pulgar que les hiciera la gente de Merrill Lynch a varios bancos (incluido el "of America") y por sobre todo de la merma del dólar ( retrocedió 1 por ciento frente a la canasta de las principales monedas), que contribuyó en parte al vuelco hacia los bonos del Tesoro -en particular al extremo más corto-y a la recuperación de los commodities (que treparon en promedio 1,6 por ciento).

Podría pensarse que ayer se cortó la relación dólar-acciones que hemos visto en las últimas ruedas, pero no resulta irrazonable pensar que lo que ocurrió es que la actividad de fin de mes/trimestre fue lo suficientemente poderosa (máxime con la vuelta al ruedo de las Bolsas europeas) como para neutralizar el efecto depresor que puede haber inducido la merma de la moneda.

Esto nos obliga a plantearnos si la caída que tuvo el billete en la víspera fue una cuestión circunstancial (toma de ganancia o como se lo quiera llamar), o por el contrario un auténtico cambio de tendencia. Cada quien podrá sacar sus propias conclusiones, pero tal vez lo mejor sea aguardar, arriesgarnos a perder un poco y esperar a ver cómo evolucionan de aquí al viernes las cosas.

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