Venía mal, se acomodó mejor, bien en lo que hace a términos globales de índices. Y concentró la reacción en la zona que más imagen deja en las retinas, al amparo de escarceos con el dólar que también tiñeron la tarde. Pero, la «casa no está en orden» y hay una desprolijidad y un desacomodarse de precios relativos que arrojan saldos particulares como el de la víspera. Donde hubo convivencia de subas y repuntes hasta de 4 por ciento, en el listado de las líderes, con bajas de dos y tres por ciento en forma profusa. Una fecha que debió realizarse en medio de la baja del mundo que persistió y remarcó los porcentuales, mermando en marcas de más de 2 por ciento los referentes habituales. Con lo cual, ese nivel de 1 por ciento del Merval se pondera más que lo que dicen los números: siempre, dentro de lo condicional.
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El total de negocios se mantuvo en montos ya transitados en la semana; de los casi $ 28 millones por resumen global (¿cuándo decidirán separar debidamente las acciones de los CEDEAR, que no son acciones, para que los operadores tengan conclusiones más claras?) casi $ 11 millones fueron a certificados, quedando así unos $ 18 millones reales para los títulos privados. Lo mejor pasó por 5 por ciento de rebote en Acíndar, seguida por dos en 4 por ciento -CEPU y Comercial-, en tanto las puntas del Merval fueron de 553 de mínima y 568 de máxima, cifra que coincidió con el cierre de la rueda y es lo que alentó mayores esperanzas, dentro de lo muy revuelto que está todo...
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