Lo que quedó ayer en evidencia es que la suba del miércoles no fue la señal de partida de un rally alcista y que, por lo tanto, poco o nada tuvo que ver con un efecto demorado ante el recorte de tasas de la Reserva Federal. Claro que tampoco podemos hablar de una mala rueda, ya que el promedio industrial se las arregló para terminar el día en 11.248,58 puntos, mostrando una mejora de 0,29% en tanto el mercado electrónico subió 1,26%. Con una apertura en negativo, y rozando al menos dos veces más durante la mañana la zona de pérdida, las blue chips alcanzaron el máximo del día pasada la una de la tarde, cuando trepaban poco más de 1% (de ninguna manera, una cifra que habla de exuberancia). En ese momento, el NASDAQ subía 2,3%. Para las tres de la tarde se rozaban nuevamente los mínimos de la jornada, y fue la última hora, mostrando una suba modesta, la que realmente definió el día. Que fue una rueda "tranquila", queda patentizado por el S&P 500, tal vez el mejor indicador de lo que es el mercado en su conjunto, que trepó 0,27%, incluso menos que el Dow. El punto es que no se trató tanto de un mercado de ganadores y perdedores, ya que las empresas de servicios retrocedieron apenas (recibiendo de mala manera el plan energético que anunció el presidente Bush, que en cambio sí benefició a las petroleras, carboneras, etc.), sino más bien de uno de subas acotadas. El punto que más preocupaba la semana pasada, el volumen, nuevamente se mostró más que interesante, con más de 1.300 millones de acciones en el NYSE y 2.150 millones en el NASDAQ. Esto último fue lo que más alimentó la idea de que aun si no estamos en un rally alcista, por lo menos el mercado está más sesgado para trepar que para retroceder en los próximos días. En la vereda de enfrente se puede señalar que la actividad tan frenética de movimientos alcistas y bajistas puede haber tenido mucho que ver con los movimientos de quienes se encontraban "sobrecomprados", o "sobrevendidos", y reaccionaban a los vaivenes que tuvo durante el día la tasa de interés. Un último punto que no gustó demasiado fue que si bien el NASDAQ llegó a superar la línea de los 2.000 puntos, no pudo resistir mucho tiempo sobre este nivel y quedó debajo de él para cuando sonaba la campana en el NYSE. Con esto como trasfondo lo que sucedía con las empresas individualmente volvió a tomar importancia. Es así que Ciena, que reportó números superiores a los esperados fue beneficiada con una suba, al igual que Hewlett Packard, que tras el cierre del jueves anunció lo que se esperaba, o el Citigroup, que pagó con un descenso de 2% la compra del Banamex. Para hoy, mal los números de Dell y Palm.
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