24 de julio 2008 - 00:00

Urgencia por fondos

Cristina de Kirchner le dio, durante la hora y media de reunión de ayer cerca del mediodía en la Quinta de Olivos, las dos primeras instrucciones concretas y puntuales al nuevo jefe de Gabinete, Sergio Massa.

Estas son: realizar un arqueo completo sobre la ejecución presupuestaria de su gobierno durante el primer semestre del año y mejorar radicalmente la relación con las provincias y municipios, incluyendo aquellas y aquellos que no tienen hoy una buena relación con el kirchnerismo. Quien aún es intendente de Tigre recibió también un instructivo sobre cómo deberá realizar estas tareas: no podrá haber cambios en los colaboradores directos del ex jefe de Gabinete Alberto Fernández, con lo que tendrá que trabajar sobre ambos planes con Carlos Fernández y Juan Carlos Pezoa en el Ministerio de Economía y la Secretaría de Hacienda, y el secretario de Gestión Pública, José Manuel Abal Medina. Massa aceptó sin objeciones las instrucciones y sus condiciones, y le aseguró a la Presidente que desde mañana trabajará en los dos temas.Se especulaba anoche con la posibilidad de que Massa desembarque con su mano derecha para cuestiones económicas: se trata de Carlos Vitor, actual secretario de Economía y Hacienda de Tigre y que viene de la gestión en la ANSeS.

Pese a que Olivos es un paisaje familiar del ex titular de la ANSeS (es arquero del equipo de fútbol de Néstor Kirchner y luce orgulloso periódicamente la remera blanca y celeste con la inscripción 100% K que identifica los colores oficiales), el visitante de ayer se movió con respeto y hasta algo de timidez en su reunión con su nueva jefa.

  • Presupuesto

  • Cristina de Kirchner habló directamente con el nuevo funcionario después del ofrecimiento del cargo sobre la cuestión fiscal que deberá atender el nuevo jefe de Gabinete. Ambos recordaron que es tarea de la persona que ocupe ese cargo el tener un control cerrado sobre la marcha del Presupuesto, tanto en los niveles de ingresos como de gastos. No se lo mencionó en la conversación, pero ambos manejaban en sus mentes el dato sobre que Massa será hacia delante el responsable directo de la política de kirchnerista de subestimar los ingresos en el Presupuesto para luego tener partidas fiscales que redireccionar con amplio contenido político. Massa continuará con esta tarea que hasta ahora tenía el copyrright de Alberto Fernández y los superpoderes delegados del Congreso, pero la Presidente quiere conocer antes cuál es la situación actual de la caja.

  • Alarma

    Sucede que la jefa de Estado se alarmó en los últimos días, al conocer que el superávit fiscal se redujo porcentualmente entre abril y junio, más allá de la crisis del campo. Tenía el dato Cristina de Kirchner, y lo expuso ante Massa, que en los datos del ahorro público de mayo y junio figuran unos 1.500 millones de pesos aportados extraordinariamente por el Banco Central. Vio además la jefa de Estado que el porcentaje de aumento anual del superávit se redujo de 30% de promedio que se registraba el año pasado a algo más de 10%; tendencia que sería peligrosa para diciembre si no mejora el equilibrio entre aumento de los recursos (menos de 30%) y de los gastos (más de 40%). Más si se tiene en cuenta que entre los próximos en carpeta presidencial anuncios aparecen incrementos en las jubilaciones y los salarios públicos.

    Massa preparará, entonces, en conjunto con Juan Carlos Pezoa y Carlos Fernández, un informe sobre la ejecución presupuestaria durante el primer semestre del año. Servirá, en teoría, para tener un panorama más certero sobre la posición fiscal en la que se encuentra el gobierno hacia el segundo semestre, y para resolver luego cómo continuará la clásica política kirchnerista de decidir a quién y de qué manera llegarán los recursos no presupuestados de los que dispondrá Sergio Massa durante su gestión. Como presentación, el nuevo jefe de Gabinete mostraba orgulloso los números con que deja la intendencia de Tigre: «Tendremos un superávit de 90 millones de pesos, por primera vez en la historia de la ciudad». La segunda misión encomendada por Cristina de Kirchner a Massa se desprende de la situación fiscal. En los últimos meses, aun antes del conflicto con el campo, en el despacho de Alberto Fernández se acumulaba un largo listado de quejas de gobernadores provinciales e intendentes municipales, de toda extracción y cercanía política K, por el retraso de partidas comprometidas desde el gobierno nacional. Los casos más importantes son los de Córdoba, Catamarca, La Rioja y, en parte, Buenos Aires, por cuestiones de retraso en las liquidaciones de coparticipación y aportes previsionales. Se sumaban además muchas intendencias del conurbano bonaerense y de varias ciudades importantes del país por los mismos motivos fiscales. Todas las provincias además están haciendo crecer sus reclamos por las crecientes demoras en las ejecuciones de las partidas para continuar con los planes de obras públicas ya iniciadas y que desde la crisis por el campo están retrasadas o directamente suspendidas. Hay una excepción: Santa Cruz, que nunca tuvo demoras ni falta de liquidación de fondos coparticipables. De todas maneras no será una relación que vaya a depender de Massa.

    Sobre estos temas, el futuro jefe de Gabinete tranquilizó ayer en parte a Cristina de Kirchner, asegurando que mantiene una muy buena relación con la mayoría de los gobernadores desde sus épocas de la ANSeS. Incluyó en su listado a algunos de los que hoy están muy lejos del oficialismo (Juan Schiaretti) o distantes (Mario Das Neves, Hermes Binner, Eduardo Brizuela del Moral).

    El buen recuerdo de Massa que tienen muchos gobernadores nace a partir del reconocimiento del ex intendente de Tigre, cuando como director de la ANSeS asumió las deudas del organismo con las cajas provinciales que no habían sido transferidas durante los 90. Incluyendo a la propia Córdoba que hoy lamenta los atrasos en los giros nacionales para cerrar los números fiscales de la provincia. Schiaretti les aseguraba ayer a sus íntimos que, en algún momento, tanto él como José Manuel de la Sota tenían buena relación con el nuevo jefe de Gabinete.
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