24 de noviembre 2006 - 00:00

Utilizan dinero de jubilados para paliar crisis energética

Las AFJP vuelven a ocupar el centro de la escena. En 2001 fue Domingo Cavallo el que, para evitar el default, presionó para que compren -y lo hicieron- títulos argentinos. Ahora, si bien la situación es diferente, el mecanismo es similar: las administradoras deberán invertir -sería en una semana- para evitar que se expanda la crisis energética, que el gobierno insiste en negar. En los 90, década tan criticada por todo el oficialismo, eran precisamente las empresas de gas y electricidad las que, por propia voluntad, se lanzaban a invertir para aumentar la capacidad. Se pone fin así al supuesto de que con superávit fiscal se compensaría la escasa inversión privada. No hay mucho margen de tiempo, y por ello la urgencia oficial en acelerar este mecanismo con AFJP. Sólo para dos centrales que hará la alemana Siemens y que deben estar terminadas en 2009, el gobierno necesita u$s 450 millones. Ahí es donde aparece Sergio Chodos, flamante secretario de Finanzas y apadrinado por el ministro De Vido, quien se encargará de lanzar los bonos para que las AFJP inviertan. No es casualidad tampoco que Chodos, por lazos familiares, esté íntimamente ligado a la obra pública. Se espera también del funcionario, siendo abogado, que consiga reducir la alta incidencia de los honorarios de letrados en la constitución de estos fideicomisos (llegaría a 5% del monto total en juego). Comienza desde ahora una etapa en que el dinero de futuros jubilados será clave para lograr la inversión que no existe por la propia intervención oficial.

Julio De Vido
Julio De Vido
El jueves que viene, la Bolsa de Comercio aprobará la colocación del primer fideicomiso destinado a infraestructura, que será adquirido por inversores institucionales, principalmente las AFJP. Las estimaciones del mercado indican que la tasa estará unos 400 puntos por encima de Badlar (tasa que pagan los bancos por plazos fijos de más de un millón de pesos), lo que a valores actuales representaría un nivel de 13,5% anual en pesos. El monto: $ 630 millones.

El plazo de la emisión es de diez años. El riesgo para quienes ingresan está acotado ya que la obra ( ampliación de los gasoductos de TGS y TGN) fue concluida en 2005 y se están cobrando el Cargo Específico de Gas (el CEG será la garantía de los futuros acreedores) desde setiembre del año pasado.

  • Cambio de manos

  • En realidad, la operación implicará un cambio de manos entre quienes financiaron la construcción (en su mayor parte, petroleras) y los inversores que a través del mercado de capitales apuesten al emprendimiento.

    En el gobierno existe gran expectativa por el lanzamiento de este nuevo producto financiero. Hay fuerte presión, además, para que las AFJP se involucren en programas de financiamiento de la economía real, en vez de aumentar sus tenencias de títulos públicos. Más de 60% del total de los activos que administran los fondos de pensión está en títulos nacionales y provinciales.

  • Impulsor

    De hecho, el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, está impulsando este tipo de instrumento para que los inversores que cuentan con fondeo de largo plazo sean los financiadores ( fundamentalmente fondos de pensión y compañías de seguro). También se habilitó a participar a los extranjeros, ya que se eliminó el encaje de 30% para el ingreso de fondos, específicamente si el destino es el financiamiento de nuevas obras de energía.

    La calificadora Moody's destacó que se trata de un producto que no tiene riesgo de construcción, ya que la obra fue finalizada y la ampliación de los gasoductos se encuentra operativa. «Se registran bajos ratios de morosidad y sólida cobertura para el pago de los intereses», señaló. El repago del capital e intereses depende de la facturación mensual del cargo específico a las compañías generadoras eléctricas.

    El reporte de la calificadora señala que el consumo de gas en la Argentina «ha crecido a tasas anuales de 4,06% durante los últimos 13 años, incluyendo el período de crisis económica de los años 2001-2002». El incremento del consumo -explica-se debe a la recuperación de la actividad económica, una menor capacidad hidráulica (por lo tanto se requiere de más gas para generar energía) y a un incremento en la cantidad de vehículos que utilizan gas natural comprimido como combustible.

    Los futuros proyectos que se lancen para obras de infraestructura tendrían una característica diferente. La intención oficial es que en el mercado de capitales surja el fondeo para la construcción de más obras vinculadas a la energía, aunque desde la etapa inicial (es decir, la construcción), por lo que el riesgo aumenta. De esta manera, se buscará disminuir la probabilidad de faltantes de energía a causa del mayor consumo y del crecimiento mucho más lento de la oferta.
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